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Prevenir la adicción a la tecnología, la obsesión de los padres más tecnológicos de Silicon Valley

La enfermedad del scrolling: los padres de Silicon Valley contra la adicción del s.XXI

La tecnología se ha convertido en una parte imprescindible de nuestra vida. Cada año que pasa aumenta el número de usuarios de internet, el tiempo de consumo y, sobre todo, desciende la edad de iniciación.

No es raro ver cómo niños que no saben ni hablar, utilizan los dispositivos móviles de manera natural ya sea para jugar o para visionar sus contenidos preferidos. La facilidad de uso de los nuevos aparatos ha acercado la tecnología a toda la población, con los peligros que ello conlleva.

A pesar de que son muchos los que hacen apología de la tecnología como un facilitador de la vida diaria, lo cierto es que entraña ciertos perjuicios que ya son visibles en la sociedad.

La adicción al smartphone es una realidad entre adultos y jóvenes de todo el mundo. Caminando por la calle, en el transporte público o incluso en el cuarto de baño, el móvil es compañero imprescindible para los usuarios que inevitablemente padecen la “enfermedad del scrolling”.

La media a la que los niños estadounidenses tienen su primer móvil se sitúa en los 10 años, una edad para muchos demasiado temprana y que desencadena consecuencias tanto a corto como largo plazo tanto.

El uso excesivo de la tecnología genera en los pequeños una dependencia que lleva a la ansiedad, la depresión y afecta al desarrollo psicológico y social.

Es por ello que muchos padres han optado por criar a sus hijos en un entorno libre de tecnologías, incluidos aquellos que trabajan en la mismísima cuna digital: Silicon Valley.

Ejemplo de ello es la historia de un matrimonio californiano que ha eliminado los dispositivos de su hogar, incluso la televisión, cambiándolos por libros o juegos de mesa cuyo uso es ilimitado.

Esta decisión resulta de lo más paradójica teniendo en cuenta que la mujer trabaja en Apple y el hombre, ex de Google, ha creado su propia startup enfocada al negocio digital.

“Sabemos que en algún momento necesitarán tener su propio móvil, pero lo estamos prolongando todo lo que podamos”, asegura Vijay Koduri en Business Insider.

También comparte este pensamiento, Taewoo Kim, ingeniero de inteligencia artificial en la startup de machine learning One Smart Lab, quien intenta inculcar a sus sobrinos la importancia de alejarse de la tecnología y optar por técnicas de relajación y meditación.

“No puedes poner un dispositivo delante de tu cara y esperar desarrollar capacidades de atención a largo plazo”, explica.

Pero la responsabilidad en la protección de la infancia no solo la tienen los propios padres. No han sido pocas las quejas y críticas hacia las propias grandes compañías y su empeño en crear tecnología adictiva.

“Las compañías tecnológicas saben que, cuanto más pronto se acostumbren los niños y adolescentes a una plataforma, más fácil será convertirla en un hábito para toda la vida. No es una coincidencia que Google haya entrado en las escuelas con Google Docs, Google Sheets o su programa de gestión de enseñanza Google Classroom”, señala Koduri.

Una estrategia, asegura, que no es nueva pues ya otros sectores como el del tabaco o el de la comida rápida han enfocado sus esfuerzos en este público, aunque, la diferencia para Koduri es que las tecnológicas no se ven a sí mismas como peligrosas, sino que piensan que están ayudando.

Sin embargo, incluso lo propios líderes de Silicon Valley han querido poner límites a herramientas, dispositivos y apps que han creado ellos mismos. Es por todos conocida la regla de los Gates de no permitir a sus hijos tener móvil hasta los 14 años, mientras que Jobs no permitía que sus hijos utilizasen el último modelo de iPad.

Y más recientemente, Tim Cook aseguraba no permitirle a su sobrino entrar en el mundo de las redes sociales y aboga por un uso moderado incluso de los productos de su marca.

Las restricciones parciales o totales en el uso de la tecnología de niños y adolescentes es una opción cada vez más apoyada por los padres que, no obstante, reconocen que no es tarea sencilla encontrar el equilibrio para que sus hijos no se sientan excluidos de su grupo de amigos.

Reemplazar la tecnología por actividades analógicas o utilizarla de una manera más productiva son algunas de las opciones por las que se decantan los padres en la lucha contra la adicción del siglo XXI.

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