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La Feria del Libro de Frankfurt se contagia de la fiebre de los ebooks

La Feria del Libro de Frankfurt se contagia de la fiebre de los ebooksLa nueva era digital se asoma también a la Feria del Libro de Frankfurt y lo hace como una esperanza, pero también como una amenaza. Los omnipresentes ebooks están en boca de todos. Con su venta, las editoriales ganan aún poco dinero, pero tienen un gran potencial de futuro.

Ser director de una editorial no es hoy en día el trabajo más agradecido del mundo. El tradicional negocio de los libros impresos marcha todavía razonablemente bien, pero en el horizonte sigue estando presente la amenaza de las copias ilegales de libros, distribuidas fundamentalmente a través de la red de redes. El negocio de los ebooks está lejos aún de generar grandes beneficios, pero a nadie se le escapa que los libros digitales son el futuro de la industria editorial.

Actualmente, sólo el 1,5% del volumen global de ventas del sector editorial es generado por los ebooks, explica en declaraciones a Spiegel Lutz Dursthoff, director del departamento de libros de divulgación científica de la editorial Kiepenheuer & Witsch.

Christian Damke, director de Skoobe, que próximamente inaugurará una plataforma de venta de ebooks, aclara que el negocio de los libros digitales es un “negocio a largo plazo”. En a actualidad, se invierte más que se gana en este sector, reconoce. No obstante, el potencial es grande, añade.

Para dar el salto del mundo analógico al mundo digital, la industria editorial se enfrenta no sólo a problemas financieros, sino también a problemas emocionales. En los puestos de dirección de las editoriales se sientan a menudo personas mayores que son demasiado conservadoras, confiesan algunos profesionales del sector. Es decir, los grandes hombres de la industria editorial se interesan mucho por la calidad del papel y la tipografía de los libros impresos, pero no tanto por los modernos ebooks.

Para las editoriales no es fácil garantizar la misma calidad que tiene un libro impreso en un ebook”, admite Damke. Para garantizar una presentación de primera calidad, hay que tener en cuenta variables como el tamaño de la pantalla del eReader, la claridad o el contraste. En los tradicionales libros impresos, tales variables no existen.

Ésta es una de las razones por las que las grandes editoriales no han digitalizado todavía su enorme catálogo de libros impresos. Y es que digitalizar un libro editado hace 30 ó 40 años es una tarea enormemente complicada. “Hay que paginar nuevamente el libro, se necesita una nueva composición y es preciso corregir otra vez el libro”, explica Dursthoff. Hay además problemas con los derechos de los libros. Los contratos editoriales firmados hace 20 ó 30 años no incluyen el uso electrónico el material del libro.

Una de las principales consecuencias de las dificultades de las editoriales para digitalizar libros es la distribución de copias ilegales a través de internet. Como la industria no está en condiciones de suministrar versiones digitales de determinados títulos literarios a sus clientes, éstos optan por escanear estos títulos por sí mismos y subirlos a la red de redes. En este punto, el sector editorial corre el peligro de repetir el error que en su día cometió también la industria musical: criminalizar a sus propios clientes sin ser capaz de proporcionarles ofertas verdaderamente atractivas.

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