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Peace, el bloqueador más popular de la App Store, primera víctima de la guerra de los "adblockers"

Peace-ad-blockerLa batalla entre la publicidad digital y los ad blockers parece no tener fin. El uso de estas aplicaciones por parte de los usuarios ha causado más de un quebradero de cabeza entre los marketeros, cada vez más preocupados por la visibilidad de los anuncios.

La llegada del nuevo iOS 9 supuso la aparición de una nueva categoría en la App Store: los bloqueadores de anuncios y rastreadores para Safari. En pocos días, algunas de estas aplicaciones llegaron a lo más alto de la lista de las más vendidas. La más descargada fue Peace, una aplicación desarrollada por Marco Arment, co-fundador de Tumblr, cuyo precio por descarga era 2,99 euros.

Llegar al número 1 de la App Store es el sueño de cualquier desarrollador pero, sorprendentemente, Peace fue retirada de manera repentina de la App Store apenas 36 horas después de su lanzamiento.

Su creador ha confesado que “simplemente, no me sentía bien”. Entre los principales motivos que han desencadenado esta decisión, Arment hace alusión a la actual guerra entre usuarios, anunciantes, páginas web y bloqueadores de anuncios, una batalla cuyas consecuencias afectan a todos los bandos.

adblockers

Peace mejoraba notablemente la experiencia de navegación de los usuarios, pero al mismo tiempo, perjudicaba a aquellos profesionales ue trabajan creando los anuncios que la propia aplicación bloqueaba. El principal problema es que Peace vetaba todos y cada uno de los anuncios, sin distinción alguna entre publicidad integrada o intrusiva.

"Era un "todo o nada" en una guerra en la que no siempre es "blanco o negro"". Tanto anuncios como bloqueadores son buenos y malos al mismo tiempo. El propio desarrollador ha recomendado alternativas y ha explicado que aceptará las peticiones de devolución de dinero.

Es cierto que algunos anuncios pueden vulnerar la privacidad y seguridad de los usuarios y, por ello, los bloqueadores de anuncios son una de las medidas más eficaces a la hora de prevenir los potenciales ataques en la red. Sin embargo, los anuncios también permiten a los usuarios que consuman contenidos y accedan a servicios, como el buscador Google o la red social Facebook, de manera gratuita. Los adblockers son, en cierta medida, inevitables, pero en ocasiones pueden perjudicar a sus usuarios al ocultar contenido que podría ser de su interés. De hecho, esto mismo le ocurría al propio Arment en su red de publicidad digital, The Deck.

Actualmente, sus creadores tratan de “jugar limpio” para no perjudicar a los anunciantes y usuarios. Éstos últimos han de tomar partido en esta guerra, incluyendo a aquellos profesionales que no emplean fórmulas intrusivas y excesivas de publicidad en las llamadas “listas blancas”, que saltan las barreras de los bloqueadores. “Será la mejor manera de contribuir a que un medio pueda continuar con su trabajo”, afirmó el desarrollador.

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La cuestión central introducida por este fenómeno no debería reducirse a la pregunta: ¿son los anuncios buenos o malos?, sino que debería abordarse desde una perspectiva que nos ayude a diferenciar cuáles son los anuncios que de verdad aportan algo en la experiencia de navegación de cada usuario.

Marco Arment reflexionaba el jueves sobre este tema en su blog personal:
“En el pasado, los bloqueadores de anuncios trataban de clasificar los anuncios “aceptables”, un intento que resultó bastante problemático, por decirlo de alguna manera. No sé si actualmente podríamos diferenciar los “buenos” anuncios, aquellos que merecerían pasar por alto el bloqueador, pero si existiese esa posibilidad, sería el primero en trabajar en ello”.

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