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La ministra alemana de protección al consumidor acusa a Google Street View

La ministra alemana de protección al consumidor, Ilse Aigner, ha lanzado duras críticas contra el servicio Google Street View, pues considera que constituye una gran intromisión en la esfera privada de los ciudadanos. “La cobertura fotográfica completa no es más que una intromisión a escala gigantesca en la esfera privada”, afirma la ministra, del partido CSU, ante el medio alemán Focus. “Me niego a esta falta de privacidad. Ningún servicio secreto en todo el mundo habría ido a la caza de imágenes de forma tan decidida”, prosigue Aigner.

Google Street View es un servicio de Google Maps que permite ver imágenes reales de las calles y edificios que se buscan en los mapas de Google. Para ofrecer estas imágenes, Google realiza fotografías de 360º en campañas que van cubriendo distintas zonas y localidades. La cámara del dispositivo fotográfico se sitúa a una altura de 2,50, lo que permite en muchos casos ver lo que ocultan verjas y vallas. Madrid y otras grandes ciudades españolas tienen una cobertura fotográfica bastante extensa. En Alemania, el servicio no está tan avanzado.

La ministra de protección al consumidor se ha puesto en contacto con el ministerio alemán de interior para “estudiar medidas legales y posibles cambios en la legislación” y así conseguir dar la vuelta al proceso de cobertura fotográfica de Google Street View en su país. “Los ciudadanos no tendrían que protestar ante la publicación de sus datos privados, sino que Google tendría que estar obligado a obtener el permiso de los ciudadanos para poder publicar las fotografías de sus casas”, afirma Aigner.

Aigner se declara satisfecha de que también el ministerio de justicia considere la necesidad de una regulación. “Me gustaría saber ¿quién tiene realmente el control de los datos?”, plantea la ministra, quien advierte a los usuarios de internet de que “Google ya cuenta a día de hoy con perfiles personales más precisos que los que pueda tener cualquier gobierno de este país”. Pero de esto se sabe muy poco y quizás por eso los usuarios lo asuman sin grandes problemas. “Me asombra que estemos dejando que esto ocurra”. En su opinión, Google no es un servicio gratuito, sino que los usuarios lo pagan con sus datos personales y la pérdida de privacidad. “Lo que se intenta es tener acceso a todos los ámbitos de nuestra vida privada para vender nuestros datos con fines publicitarios”, concluye Aigner.

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