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La NSA recurre a nuestras aplicaciones favoritas para espiarnos mejor

NSA¿Recuerdan el Gran Hermano de George Orwell? Ese personaje omnipresente al que nada escapaba en la futurista sociedad de su obra 1984 y que muchos ven reflejado en la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA por sus siglas en inglés). Pues bien, si ya le parecía que la NSA controlaba nuestras vidas, espere a conocer el último de sus movimientos.

A pesar de la impresionante cantidad de datos que son recabados por la agencia cada día bajo sus programas de vigilancia (muchos contra la voluntad de los ciudadanos), lo cierto es que aún queda un pequeño sector en el que a la agencia le cuesta extender sus tentáculos. Se trata de los servidores de Google, Facebook o Amazon, así como de otras cientos de empresas privadas de las que seguramente nunca haya oído hablar y que poseen una ingente cantidad de datos sobre los usuarios.

Lo curioso de esta situación es que, aunque a muchos pueda preocuparles este estado de “economía de vigilancia”, lo cierto es que no podría existir sin nuestra expresa autorización. Permiso que concedemos en muchas ocasiones a las empresas sin apenas darnos cuenta aceptando sus políticas de privacidad y uso de datos que, en muchos casos, no llegamos siquiera a leer.

No podemos negar que los usuarios mostramos una aparente disposición a ser espiados lo que atrae aún más el interés de las empresas por nuestros datos. El último informe elaborado por la Office of the Director of National Intelligence (ODNI) ha establecido una hoja de ruta a seguir en los próximos cinco años con el objetivo de poner freno a este “espionaje”. David Honey, director de la institución, ha señalado abiertamente la necesidad de trabajar con empresas como Uber para acceder a los datos que esta posee sobre sus clientes e imitar la forma de rastrear y predecir tanto las acciones de los clientes como de los conductores. Pero ¿estamos dispuestos?

Nos encontramos en una nueva era en la que el crecimiento del espionaje en el sector privado se encuentra en pleno auge, provocando una auténtica fuga de cerebros. Lo cierto es que, por norma general, cuando la NSA o la CIA solicitan información a cualquier empresa, esta suele ofrecerla sin oponer demasiada resistencia. Pero tras la publicación de los informes de Edward Snowden, grandes empresas como Apple, Google o Facebook negaron haber dado de forma voluntaria información al gobierno, tal y como señalan desde Business Insider. ¿Mienten?

The New York Times informaba hace unos meses de que muchas de las marcas, empresas y redes sociales más populares entre los consumidores, parecían mostrarse ansiosas por espiar a los estadounidenses con el objetivo de facilitar el espionaje gubernamental.

A pesar de las informaciones vertidas por la cabecera, Facebook, Twitter y otras empresas de medios de comunicación social, han invertido numerosos recursos para encontrar los mejores mecanismos para proteger a sus usuarios de trols, spam y todo tipo de comportamientos negativos y desagradables con los que no les gusta encontrarse.

Todo apunta a que estas labores de espionaje son necesarias para la propia protección de los ciudadanos tal y cómo se revela en el informe realizado por el ODNI en casos como por ejemplo, el reclutamiento de terroristas a través de las redes sociales. Los usuarios conocen los modelos sobre los que se asientan compañías como Twitter y Facebook y continúan contando con nuestra confianza.

Esto nos deja en una situación en la que sabemos que somos espiados pero somos nosotros, los propios usuarios, los que proporcionamos nuestros datos a las empresas y compañías y compartimos información personal en las redes sociales, fuente prácticamente inagotable de datos para esta nueva era de espionaje digital en la que nos encontramos inmersos.

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