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La propuesta de la OCDE pretende dar más competencias a los gobiernos

La nueva revolución fiscal que planea la OCDE podría afectar a los gigantes tecnológicos

La intención es que las empresas paguen aunque no tengan sede física y aquellas con más beneficios tendrán que abonar tasas a diferentes países

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) ha presentado este miércoles una nueva propuesta fiscal, orientada a aquellas empresas que operan en muchos países al mismo tiempo como Amazon, Facebook o Google, pero que sólo pagan impuestos en aquellas jurisdicciones donde tienen establecida su sede matriz.

La organización internacional cree que "el sistema actual está bajo presión y no sobrevivirá si no se eliminan tensiones", por lo que ha propuesto dar un giro al Impuesto de Sociedades (el que se aplica sobre los beneficios de las empresas) modificando alguno de sus fundamentos y estableciendo a nivel internacional un mínimo.

El argumento principal que reside detrás de la propuesta de la OCDE, está en otorgar más competencias a los gobiernos encargados de gravar los beneficios de las grandes empresas, tanto las digitales como las que ofrecen servicios finales. La idea es que todas ellas paguen una parte de sus impuestos en aquellos países donde estén la mayoría de sus usuarios, aunque no tengan presencia física en los mismos.

Las compañías prefieren establecer sus beneficios en las jurisdicciones con menor carga fiscal

Esta decisión proviene del encargo planteado por el G20 en marzo de 2017 para buscar un compromiso que apueste por un dispositivo unificado, que tenga en cuenta los elementos comunes de las tres alternativas defendidas por tres bloques de países: uno de ellos liderado por Reino Unido y otros estados europeos; otro por Estados Unidos y China, y el tercero formado por India, Colombia y otros Estados en vías de desarrollo.

Los precios de transferencia

Otro de los aspectos tratados ha sido el de los famosos precios de transferencia, es decir, aquellos valores que cada empresa, de manera interna, le da a los beneficios que se transfieren entre la casa matriz y sus filiales. Este tema genera una gran controversia, ya que las compañías tienen gran interés en establecer sus beneficios en aquellas jurisdicciones en las que van a tener menor carga fiscal.

Aún así, sobre este tema, la OCDE ha sugerido mantener el sistema actual, y solo en el caso de los grandes grupos muy rentables realizar alguna modificación. En el caso de que el beneficio consolidado mundial superara un porcentaje determinado (todavía sin acordar), la empresa en cuestión tendrá que abonar las tasas correspondientes a esa parte residual de su beneficio, las cuales irán a parar a un saco común que se distribuirá entre los países de mercado.

Una visión futura

Intentar calcular cuál sería el impacto que generarían todas estas reformas es todavía algo prematuro según la OCDE, ya que hay todavía muchos aspectos que no están definidos y a los cuales hay que llegar a un acuerdo. Lo que sí se considera es que la propuesta no trastocará de manera significativa el panorama actual.

Esta nueva propuesta se pretende que llegue a un acuerdo de aquí a junio próximo

La visión general será que los llamados "países de mercado" serán los que saldrán ganando principalmente, donde están el grueso de los consumidores o usuarios de servicios que vienen ofrecidos por empresas sin presencia física. Sin embargo, aquellas jurisdicciones en las que suelen asentarse las grandes multinacionales, como son los paraísos fiscales, serán las que más perderán.

Los autores encargados de la propuesta explican que lo que se ha intentado precisamente ha sido garantizar una seguridad jurídica y fiscal, que garantice que una empresa no sea sometida a una doble imposición por el mismo beneficio.

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