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La publicidad y su pérfida afición por los "disfraces" en la red dan gato por liebre a los más jóvenes

publicidad encubiertaCada vez más marcas echan mano la publicidad encubierta en esa "selva sin ley" llamada internet. Pagan (de tapadillo) a bloggers y videobloggers para que "cuelen" después sus productos en redes sociales como YouTube, Facebook, Twitter o Instagram. Pese a ser una práctica más que cuestionable, lo cierto es un "auténtico fenómeno de masas", admite Jürgen Brautmeier, director la Asociación de Directores de Medios de Alemania (DLM), en declaraciones al programa Frontal21 de la cadena de televisión pública ZDF.

Los internautas más jóvenes son las presas más fáciles de la publicidad encubierta en la red, asegura Brautmeier. Al fin y al cabo, las grandes estrellas de internet, el principal vehículo de esa publicidad encubierta, gozan de muchísima credibilidad. "Y esa credibilidad es absolutamente pérfida cuando se utiliza para hacer publicidad que se disfraza de lo que no es", subraya.

Más allá de Brautmeier, también otros expertos coinciden en hacer hincapié en el creciente poderío de la publicidad encubierta en internet. “Cuando pienso que el futuro que nos espera, sólo se me vienen a la cabeza cosas malas”, confiesa la consultora de internet Theresa Grotendorst. La publicidad encubierta ha echado raíces de tal modo en la red de redes que es imposible saber dónde empieza y dónde termina la publicidad, asegura.

Le Floid, uno de los “youtubers” más populares de Alemania, se distancia, sin embargo, del papel clave que juegan al parecer las estrellas como él la creciente popularidad de la publicidad encubierta en internet. “Todo aquel que ejerce de ídolo y ese mete en negocio tan execrable es a mi ojos no sólo intolerable sino soberanamente tonto”, dice.

Este “youtuber”, que presume de contar con más de 2,5 millones de seguidores, echa la culpa a la industria publicitaria de la vergonzosa omnipresencia de la publicidad encubierta en la red. “Los anunciantes seducen con dinero fácil a youtubers que son en la mayor parte de los casos jóvenes e inexpertos”, indica Le Floid.

Utilizando al popular bloguero alemán Richard Gutjahr como “gancho” el equipo del programa Frontal21 quiso examinar cómo de fácil o de difícil era entrar en el sucio negocio de la publicidad encubierta en internet. Gutjahr recibió solicitudes de varias agencias de relaciones públicas para llevar a cabo, con su complicidad, acciones promocionales que infringían claramente la ley.

Estas agencias propusieron a Gutjahr escribir artículos aparentemente asépticos con publicidad encubierta a cambio por supuesto de una jugosa cantidad de dinero. Una agencia ofreció, por ejemplo, al bloguero un artículo con links al producto del anunciante por la nada desdeñable cifra de 200 euros. Eso sí, para cobrar Gutjahr debía comprometerse a no mencionar en ningún momento que su post era en realidad un post promocionado.

En una encuesta no representativa llevada a cabo entre 115 bloggers el 65% reconoció que ganaba dinero con sus bitácoras. Y no sólo eso. Uno de cada tres confesó que echar mano de vez en cuando de la publicidad encubierta en sus colaboraciones con las marcas.

Está claro que la publicidad ha hecho de la red de redes su particular fortín. Pero, ¿por qué? En España, como en otros países, la ley obliga a los medios de comunicación y a los anunciantes a identificar claramente la publicidad. Con todo, las autoridades toman medidas contra los mensajes comerciales enmascarados en contadísimos casos y menos aún en la red de redes, donde la aplicación de las normas vigentes es muchísimo más difusa.

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