Digital

La red de redes, ¿cómplice de un totalitarismo a precio de saldo? #rpTEN

internetEs hablar de internet y a muchos se les llena la boca de loas y alabanzas dedicadas a la mayor gloria de una red de redes que forma ya parte de nuestro ADN. Sin embargo, en re:publica, que dio comienzo ayer en Berlín (Alemania) y que es quizás la conferencia de internet más importante celebrada en tierras europeas, no todo están siendo panegíricos a favor de la red de redes y sus múltiples bondades.

Ayer se subieron al escenario de re:publica dos conferenciantes que fueron más bien apocalípticos en su visión sobre el presente y futuro de internet. “La red que hacemos no es la red que queremos”. Con estas palabras se descolgó ayer en la décima edición de re:publica el profesor de Derecho y activista a favor del software libre Eben Moglen.

“Es una red en la que priman la vigilancia, el data-mining y el despotismo”, recalcó Moglen, que con su barba blanca y su poderoso ímpetu parece una suerte de profeta anunciando el fin del mundo.

“La red que construimos nos observa más que nosotros la observamos a ella”, señaló Moglen. ¿Lo peor? Que en el año 2025 será ya demasiado tarde para intentar cambiar algo, subrayó. Construir la red de redes de otra manera es una oportunidad que (lamentablemente) hemos pasado por alto, indicó. “Ahora lo único que nos queda es luchar contra la red que no queremos”, apuntó.

Pero, ¿quién es responsable de esa red de redes a todas luces injusta que denuncia Moglen? Mishi Choudhary, que compartió ayer escenario con el activista y profesor de derecho en re:publica, lo tiene muy claro. Choudhary, jurista de profesión, lucha en su país de origen, India, contra lo que parece a priori una bendición y es en realidad una maldición: la iniciativa Free Basics de Facebook, que pretende proporcionar acceso gratuito a internet a todos los indios que están todavía “desconectados”.

republica

A juicio de Choudhary, el programa Free Basics de la red social de Mark Zuckerberg es profundamente perverso en el fondo porque proporciona a los internautas únicamente acceso a unos cuantos contenidos, a Wikipedia y, cómo no, a Facebook. Con este proyecto, nacido supuestamente de la solidaridad, la red social más grande del mundo quiere asegurarse de que también los más pobres entre los pobres estén presentes en su plataforma, denunció Choudhary. Y el Estado Indio ha terminado dando la razón a Choudhary y otros activistas porque hace unos meses prohibió el controvertido Free Basics de Facebook. ¿El motivo? Que atentaba contra la neutralidad de la red.

“Se habla mucho sobre el altruismo, pero hay un problema de honradez”, subrayó Choudhary. De las grandes empresas de internet no es posible “esperar sinceridad alguna”, apostilló. “Su único objetivo es garantizar la publicidad en los smartphones”, dijo.

Desde el punto de vista Choudhary la red de redes actual es una especie de “organismo de vigilancia”. “¿De verdad queremos que otros 3.500 millones de personas se adhieran a ese organismo de vigilancia?”, se preguntó la jurista india.

“Hemos construido la tiranía perfecta y nos engañamos a nosotros mismos creyendo que lo único que hacemos es aumentar la eficiencia de la publicidad”, destacó.

Moglen denunció, por otra parte, lo que viene alertando desde ya unos cuantos años (incluso antes de la infausta “era Snowden”): que el poder de la red de redes da a los estados la posibilidad de “construir sistemas totalitarios de manera extraordinariamente barata”. En el siglo XX, apuntó Moglen, el totalitarismo no se vendió barato y necesitó apoyarse en la Stasi y amedrentar y presionar a muchísimas personas para salir adelante. “Hoy no se necesita tanta gente porque las nuevas plataformas tecnológicas asumen el papel que antaño asumían las personas. Además, el miedo no resulta algo forzoso porque resulta que la envidia funciona mucho mejor que el horror. Todo el mundo espía a todo el mundo”, denunció Moglen.

¿Cuál es entonces la solución a esa red totalitaria que no pierde ripio de todos y cada uno de nuestros pasos? Moglen y Choudhary apuestan por la construcción (desde cero) de una nueva red de redes en la que no haya “vigilantes” que filtren los contenidos.

Sobre el papel la propuesta de Moglen y Choudhary suena bastante bien, pero presenta un problema: que pocos internautas parecen dispuestos a renunciar a su zona de confort por una amenaza (por el momento sólo abstracta) a su propia libertad individual.

Y si no, para muestra un botón. Los principales sponsors de re:publica son (no por casualidad) dos empresas que están contribuyendo, según Moglen y Choudhary, a “una red que no queremos”: IBM y Microsoft.

Te recomendamos

México

2boca2

podcast

A3media

Compartir