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El streaming audiovisual, la apuesta de las grandes compañías de entretenimiento

La revolución audiovisual ha llegado: así son las compañías que plantarán cara a Netflix

Los cambios han llegado a la industria audiovisual para quedarse. Los planes de compañías como Disney, CBS o AT&T en el terreno de los contenidos buscan hacer sombra al vigente rey del entretenimiento, Netflix.

Con más de 130 millones de usuarios en todo el mundo, 700 producciones originales, más de 1.000 millones de dólares de inversión en contenidos propios y unos beneficios netos de 558,9 millones de dólares en 2017, el triple que el año anterior, Netflix ha conquistado la cima de la industria audiovisual.

Y lo ha conseguido en apenas 5 años pues, aunque la compañía el recorrido de la compañía se remonta al año 1997, cuando nació como una empresa de alquiler de DVD por internet, no fue hasta la revolución del streaming cuando comenzó su apogeo.

El dominio de Netflix, gracias a su robusto catálogo de contenidos, su flexibilidad de dispositivos de reproducción y su asequible precio, ha cambiado las reglas del juego del mundo del entretenimiento poniendo a las tecnológicas, servicios de cable y cadenas de televisión contra las cuerdas.

El principal candidato a arrebatarle la corona a la compañía de Reed Hastings es Amazon que, a través de su servicio Prime Video acumula 100 millones de usuarios a nivel global y ya le pisa los talones.

El resto, aunque hacen esfuerzos, se quedan muy por debajo de los reyes del vídeo, aunque las cosas pueden estar a punto de cambiar.

La creciente popularidad del entretenimiento bajo demanda y del consumo de contenidos a través del móvil ha obligado a las grandes compañías audiovisuales a poner en marcha nuevas estrategias capaces de hacer sombra a Netflix.

Disney es una de las que ya ha marcado el camino hacia el streaming bajo demanda. La mayor compañía de medios del mundo cuenta con una ventaja competitiva importante, su contenido, en el que recaerá la estrategia DTC que es, en palabras del CEO de Disney, Bob Iger, “una prioridad en el calendario de la compañía a lo largo de 2019”.

Pero poner en marcha la plataforma “Disney Play” será un proceso largo, complejo y costoso. En primer lugar, porque apostar por su propio contenido en exclusiva supondrá recuperar los derechos cedidos a otros servicios y, en consecuencia, ver reducidos sus ingresos que, en el caso de Netflix se cifran en 300 millones de dólares anuales.

No obstante, parece que los planes de la compañía no pasan, al menos de momento, por la exclusividad de sus contenidos, dado el alto coste y la complejidad de esta opción, ni tampoco por el volumen. La baza de Disney es la calidad y no la cantidad.

Aunque sus productos con sello Marvel, Pixar o Star Wars son una apuesta segura para la compañía, Disney también deberá afrontar el que será quizá su mayor reto: cumplir las expectativas de los inversores.

Y es que, si la preocupación principal de Wall Street es el crecimiento de la cuota de mercado y no tanto de las ganancias por acción, Disney todavía no se encuentra en la mejor posición para generar confianza ciega en su proyecto, sobre todo ante las grandes ambiciones de inversión y la gran deuda producto de la adquisición de 21st Century Fox.

Pero Disney no es la única que ha querido hacer frente a los reyes del entretenimiento. También las grandes cadenas de televisión han experimentado en los últimos años con servicios DTC.

La cadena estadounidense CBS lanzaba su servicio “All Access” a través del que ofrecía a sus suscriptores un híbrido entre contenidos en directo y series originales con el que, aunque de momento no es una amenaza para Netflix, ya acumula 2,5 millones de usuarios en Estados Unidos.

Y, en el gran negocio de los contenidos, nadie quiere quedarse sin su trozo del pastel. AT&T se enfrenta a un escenario similar al de Disney. Su adquisición de DirecTV le ha dejado un agujero de 85.400 millones de dólares y con una base de suscriptores creciendo lenta pero sólidamente, el camino todavía es largo para la compañía de telecomunicaciones.

Su gran baza es HBO cuya marca se erige como una plataforma de marketing excelente de cara a los consumidores dada su creciente popularidad y que puede servir como puerta de entrada a otros servicios, aunque no lleven el sello HBO y cuyo objetivo es llegar a audiencias de gran tamaño.

Pero también el engagement es una de las asignaturas pendientes de HBO y, para ello, los planes de Warner Media y AT&T se orientan hacia el aumento de la cantidad de contenidos y las nuevas producciones.

Por su parte, Hulu ha experimentado un crecimiento más que considerable en los últimos 5 años alcanzando ya los 20 millones de suscriptores. Su buen posicionamiento podría ser una ventaja para Disney, que posee el 60% de la plataforma tras la adquisición del 30% de Fox, a la hora de encontrar en la plataforma un canal para contenidos dirigidos a una audiencia adulta.

Las oportunidades son enormes y los retos mayúsculos en un nuevo panorama audiovisual que vive el cambio más radical de su historia y para el que no todas las compañías parecen estar preparadas.

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