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Las limitaciones de la nueva normativa europea que (teóricamente) elimina el geobloqueo

La UE elimina (a medias) el geobloqueo digital

La UE elimina (a medias) el geobloqueo digitalLos consumidores no entienden de fronteras. Al menos no en un mundo en el que la digitalización y la tecnología hacen posible la difusión de contenidos, la comunicación sin límites de tiempo o espacio y la compra al alcance de un clic.

Sin embargo, a día de hoy todavía se encuentran numerosos obstáculos a la hora de disfrutar de los servicios que ofrece el mundo online. Y todo por culpa del geobloqueo.

Quizá alguna vez haya experimentado la frustración que genera querer acceder a un contenido o realizar una compra online en sitios alojados en otros países europeos y no poder por el veto que establece su dirección IP.

Se trata de una situación más que frecuente entre los consumidores que reclaman, desde hace mucho tiempo, la creación de un mercado único digital, al igual que el que ya existe en el mundo físico. Y, aunque las autoridades europeas parecen estar intentándolo, desde luego, no están ni cerca de conseguirlo.

El Parlamento Europeo acaba de aprobar una nueva normativa que impone fin de las restricciones geográficas injustificadas en el mundo online, una noticia que ha generado cierta alegría entre los usuarios y que ha sido bien recibida por los medios de comunicación.

Sin embargo, aunque cualquier avance, aunque sea pequeño, siempre es bienvenido, las aplicaciones de la normativa son realmente limitadas.

¿Por qué?

En primer lugar, porque los contenidos protegidos por derechos de autor quedan totalmente exentos de su aplicación. Es decir, los usuarios no podrán disfrutar del mismo contenido que el resto de países europeos en plataformas como Netflix, Spotify o YouTube.

Aunque, al menos sí podrán seguir consumiendo los servicios de su propio país, aunque se encuentren fuera de él gracias a la regulación que entrará en vigor en el mes de abril.

En segundo lugar, la normativa se dirige especialmente al comercio online. A partir de ahora, los consumidores podrán adquirir productos de cualquier tienda online, sea del país que sea, pero tendrán que buscar la manera de recibirlo pues el envío no es obligatorio.

En este sentido, todavía hay esperanza pues, el próximo mes de marzo está prevista la votación en el Parlamento de una normativa sobre servicios transfronterizos de entrega de paquetes.
Asimismo, aquellos servicios que se presten en un lugar físico, como el alquiler de un coche, también están sometidos a esta legislación.

Los medios digitales quedan totalmente al margen del fin del geobloqueo. Ni música, ni videojuegos, ni libros digitales podrán ser accesibles por todos los usuarios de Europa sin restricciones tras el rechazo de los países miembros en votación.

Desde luego, no son buenas noticias para los usuarios que apenas notarán cambios en el acceso a los servicios digitales y que deberán esperar a la revisión de esta regulación, en 2020, para tener una nueva oportunidad de ver sus demandas satisfechas.

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