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La web, tal y como la conocemos ahora, no funciona para los países en vías de desarrollo

La web, tal y como la conocemos ahora, no funciona para los países en vías de desarrolloSegún la Unión Internacional de Telecomunicaciones de Naciones Unidas a finales de 2010 existían 5.300 millones de teléfonos móviles operativos, lo que supone que un 90% de la población mundial tiene acceso a algún tipo de red móvil. En cambio, sólo 2.000 millones de personas tienen acceso a internet.

Esta fuerte adopción de la telefonía móvil ha hecho que muchas organizaciones no gubernamentales la utilicen como herramienta para el cambio. Los bancos móviles en Kenya que han ayudado a los granjeros a aumentar sus ingresos o las 300.000 personas que aprenden inglés a través de sus móviles en Bangladesh son sólo algunos ejemplos de cómo los teléfonos móviles pueden ayudar al desarrollo de los países menos favorecidos, según publica Mashable.

Pero para Steve Bratt, CEO de la Fundación World Wide Web, el problema es que para una persona que vive en un país en vías de desarrollo el formato actual de internet es prácticamente inútil. “Pueden ver los resultados de la final de fútbol, pero si quieren encontrar un doctor local, si quieren saber qué semillas plantar o cuánto dinero pueden conseguir por ellas, si quieren enseñar a sus hijos un idioma distinto al inglés, francés o chino, no hay nada ahí para ellos”, afirmó Bratt.

En cambio, la Fundación World Wide Web considera que el internet móvil si puede ser una especie de “bus digital” que ayude a los habitantes de estos países a compartir información. Como en el caso de Yacouba Sawadogo que, después de los períodos de sequía que asolaron el Sáhel en los años 80, decidió quedarse en sus tierras y crear un huerto en medio del desierto. Sawadogo fue capaz de desarrollar una serie de técnicas para reestablecer la tierra desértica, unos conocimientos que tendrían un valor incalculable si pudiera difundirlos a otros granjeros de la zona.

Y es que llevar internet a las granjas o a cualquier otra localización en estos países no es nada sencillo. Los granjeros que Bratt ha podido conocer en África son itinerantes y, aunque todos tienen teléfonos móviles, evitan realizar llamadas telefónicas para no gastar, por lo que mucho menos tendrán una tarifa de tráfico de datos para poder acceder a la web móvil.

Para Bratt esto implica replantear Internet. Desde su fundación quieren desarrollar servidores de voz que permitan a los usuarios hacer llamadas cortas ya sea para hacer preguntas o recibir información importante, como la situación del doctor más cercano. Además, Bratt considera que el beneficio superará, con creces, a los constes de esta iniciativa. Si un granjero logra sacar un mayor beneficio por sus semillas, conociendo cuales son los mejores mercados o las mejores técnicas para cultivar, podría estar dispuesto a pagar un precio reducido por acceder a esta información. “¿Por qué esperar a que todo el mundo tenga banda ancha y ordenadores? ¿Por qué esperar a que todos estén alfabetizados para poder acceder a la información que está disponible en la web?”, se pregunta Bratt.

La Fundación World Wide Web tiene otros 6 proyectos en mente para hacer que la web sea más útil para los países en vías de desarrollo. Uno de los más importantes es un programa para entrenar a desarrolladores en África para que puedan codificar servicios web muy simples. La hipótesis es que cuanta más gente en los países en vía de desarrollo añada contenidos a internet, en sus propios lenguajes, que sean importantes para su día a día, accesible a todos los niveles, la demanda cada vez mayor de internet hará que las compañías de telecomunicaciones aumenten su inversión, bajando el coste de las tarifas de datos de forma que la gente pueda acceder a ellas.

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