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La impresión 3D y la peligrosa democratización de las armas de fuego

Las armas fabricadas gracias a impresoras 3D llegan a Estados Unidos

La organización sin ánimo de lucro Defense Distributed ofrecerá a cualquier ciudadano con una impresora 3D la posibilidad de fabricar su propia arma.

armasSi ya era bastante sencillo conseguir un arma en Estados Unidos, las nuevas tecnologías pueden simplificar la cosa todavía más. La organización sin ánimo de lucro Defense Distributed ha puesto a disposición de cualquier persona las especificaciones técnicas para fabricar un rifle semiautomático en una impresora 3D. Se trata de las llamadas Wiki-Armas, que permiten evitar la mayoría de controles y regulaciones de la compraventa de armas.

En 2015, el Departamento de Estado de Estados Unidos consiguió que Defense Distributed retirara su primer producto. El Gobierno estadounidense consideraba que el proyecto violaba las regulaciones de venta y exportación de armas del país.

Pero el fundador de la organización, Cody Wilson (que ha recibido el apoyo de varios líderes de la ultraderecha estadounidense, como Glenn Beck) recurrió dicha prohibición alegando que se había vulnerado su derecho a la libertad de expresión. Wilson señaló que, al fin y al cabo, el código informático para diseñar un arma es un lenguaje. En esta peregrinación legal recibió el apoyo de la Fundación para la Segunda Enmienda, un grupo pro armas.

Wilson se apunta así una victoria legal que permitirá a cualquiera fabricar su propio arsenal siempre que cuente con la tecnología necesaria. Una impresora de estas características cuesta entre 500 y 3.000 dólares. Según El Mundo, existen unos 300.000 dispositivos de este tipo en el país.

Aunque es cierto que la ley estadounidense ya permite que un ciudadano fabrique su propia ametralladora, siempre que lo considere pertinente. Pero la impresión 3D facilita los procesos en gran medida. Una democratización de las armas de fuego que podrían agradecer los grupos terroristas.

Las armas obtenidas de esta forma son todavía más peligrosas, dado que no tienen un número de serie ni marcas identificadoras. Ahora bien, se trata de armas poco fiables, según los ensayos realizados por las autoridades, que dejarían de funcionar después de usar unos cartuchos. De todas formas, su poder letal es innegable, aunque su duración sea limitada.

 

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