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Las empresas de Silicon Valley tienen que aprender que la publicidad es el gran problema de los productos online

Las empresas de Silicon Valley tienen que aprender que la publicidad es el gran problema de los productos onlineLa publicidad online es un problema. Lo saben Facebook y Twitter, o MySpace, o cualquier periódico online. Pero hay alguna razón por la que Silicon Valley y sus grandes ejecutivos no parecen darse cuenta.

No hay más que mirar a Instagram y el malestar que se generó entre los usuarios cuando anunció que utilizaría las fotografías de sus usuarios para la publicidad. Más allá de los detalles lingüísticos, el incidente demostró el acertijo constante que se esconde detrás de cualquier producto digital basado en la publicidad y gratuito para los usuarios.

Los productos para consumidores al estilo Silicon Valley tienen los mismos problemas que los medios online. La tecnología de la información nos ha dado la posibilidad de crear y distribuir contenidos a cualquier persona del mundo, de forma inmediata, y gratis. El coste marginal por publicar más contenido, y más impresiones, es cero. La clave está en que cuando algo no tiene ningún coste de producción, se venderá por una cifra muy próxima a cero.

Es cierto que hay factores, como la confianza en la marca o los costes que hacen que el valor de los contenidos se mantenga por encima de cero, y en cuanto a los productos web, este impulso es todavía mayor. La calidad de producto es algo imprescindible, mientras que los efectos de la red y el valor sirven para hacer que el coste siga creciendo. Pero también hay otro aspecto clave: internet liberó la información. Y precisamente la libertad significa que los usuarios no harán lo que no quieren hacer. Y la mayoría lo que no quiere es ver publicidad.

Puede que la salida a esta situación compleja pase todavía por muchos éxitos y fracasos en la red, pero sí hay algunas cosas que se pueden tener en cuenta a la hora de resolver el problema:

1. La gente aprecia la honestidad
Los negocios funcionan mejor cuando se asume que los usuarios son inteligentes y entienden las cosas, porque lo son. Comunicar abiertamente el intercambio que supone utilizar un producto o servicio gratuito nunca está de más.

2. Internet es un camino de doble dirección
El hecho de que internet haya convertido la información en algo gratuito es malo para anunciantes y medios. Pero al mismo tiempo supone que estos flujos van en doble dirección.

3. La gente responde a las recompensas
Las recompensas no tienen por qué ser bienes tangibles. La gente no tiene un concepto demasiado concreto de lo que significa tener una serie de seguidores en Twitter o aparecer en algunos artículos de prensa para sus carreras, vida social o incluso su vida personal.

4. La publicidad es mala
La gente es cada vez más racional y tiene un acceso más transparente que nunca a la información. Por eso la publicidad, a medida que los consumidores se vuelven más inteligentes, es un desperdicio, y poco a poco tendrá que dejar paso a estrategias más inteligentes para aprovechar los recursos. La publicidad no tiene un efecto positivo en el sistema de la misma forma que lo podría tener la innovación tecnológica, y tampoco nos hace más felices.

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