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LAS ETIQUETAS INTELIGENTES SON UNA REALIDAD

Ya no son tecnología del futuro, las etiquetas inteligentes ya están aquí. Estas etiquetas funcionan a través de un sistema de radiofrecuencia y funcionan de forma parecida al código de barras. La tecnología RFID permite la identificación de los productos, cuánto cuestan, por dónde han pasado, cuándo caducan, entre otras variables.

Su aparición se remonta a la II Guerra Mundial, en la que se utilizaban para la identificación de aviones, pero su lanzamiento comercial ha sido lento debido a su alto coste y a los desafíos tecnológicos que su implantación conlleva. Requiere de nuevas infraestructuras, así como una nueva estructuración de la etapa de gestión y análisis de los datos que es capaz de reportar. Los expertos reconocen que el costo por unidad de estas etiquetas es todavía alto, pero que seguirá abaratándose.

Como se considera una ventaja competitiva, muchas empresas que las empiezan a utilizar aún no lo reconocen públicamente. Pero se tiene ya constancia de algunas empresas que las han incorporado a sus estrategias. Tal es el caso del Grupo Metro/Makro, que ha desarrollado la iniciativa Tienda del Futuro con el fin de comprobar la aceptación real de las nuevas tecnologías en establecimientos comerciales. El gigante americano de los supermercados, Wal-Mart, ha exigido a sus cien proveedores que usen estas etiquetas antes de enero de 2005. En España, las están usando en fase de pruebas KH Lloreda, el fabricante del desengrasante KH7, y la Asociación Textil de Galicia, que agrupa compañías como Adolfo Domínguez y Roberto Verino, ha comenzado a aplicar esta tecnología para subsanar problemas de distribución.

El mayor obstáculo que le impide dar el gran salto es el recelo de los consumidores a perder privacidad. Y es que hay quien teme que a través de estas etiquetas puedan conocerse datos tan importantes como el número de identidad o del pasaporte, que se pueda averiguar nuestros hábitos de consumo y vida, e incluso los movimientos de cualquier individuo en todo momento. Por ello está pensando lanzar una campaña de comunicación para transmitir a la sociedad que la información capturada se utilizará de manera prudente y, sobre todo, segura.

La tecnología de radiofrecuencia se usa en la actualidad en ámbitos muy diversos de la vida diaria. La RFID está presente en los telepeajes de las autopistas o en los chips de identificación de animales. El Archivo Internacional Central de Objetos de Arte ha desarrollado un proyecto para identificar las obras y mejorar su seguridad. Las bibliotecas están operando con esta tecnología para automatizar el préstamo y devolución de libros, tal es el caso de la Biblioteca del Vaticano. Incluso en nuestro propio hogar podemos contar con neveras inteligentes que detectan cada vez que se extrae un producto y tener siempre actualizado nuestra lista de la compra.

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