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¿Le parece descabellada la película "Her"? Eugene Goostman, un software ruso, demuestra que no lo es tanto

herLa Real Sociedad de Londres ha sido testigo recientemente de todo un acontecimiento en el universo de la informática. La Universidad de Reading ha anunciado en un comunicado que un programa informático ha superado por primera vez el test de Turing, una prueba especialmente diseñada para verificar si la inteligencia de las máquinas puede ser comparable a la de los humanos.

El responsable de esta hazaña es un software ruso bautizado con el nombre de Eugene Goostman que logró dar gato por liebre a un grupo de jueces y les hizo creer que era de verdad humano. La Universidad de Reading tilda la gesta de Eugene Goostman de todo un “hito en la historia de la informática”.

El test de Turing que ha superado el inquietante Eugene Goostman fue desarrollado en los años 50 por el matemático británico Alan Turing, a quien debemos el concepto de inteligencia artificial.

En este test una persona debe mantener una conversación por escrito con dos individuos que no puede ver ni escuchar. Uno de estos individuos es una persona y el otro es un ordenador. El objetivo del test es que estos dos individuos convenzan a su interlocutor de que son verdaderamente humanos. Si el “intruso”, es decir, el ordenador, logra tomar el pelo a más del 30% de los jueces, el test se da por superado. Y esto es precisamente lo que ha conseguido el misterioso Eugene Goostman, que logró hacer morder el anzuelo al 33% de los jueces con los que tuvo que vérselas.

Eugene Goostman es un software desarrollado en 2001 por el ruso Vladimir Veselow. El programa, que en 2012 estuvo ya a punto de superar el test de Turing, está en la actualidad bajo la batuta de un equipo de científicos tutelados por Veselow y el ucraniano Eugene Demchenko en la ciudad de San Petersburgo.

Para lograr embaucar a los jueces Eugene Goostman asume ante los jueces la personalidad de un niño ucraniano de 13 años y se comporta, por lo tanto, como tal.

Kevin Warwick, profesor de la Universidad de Reading, advierte que el hecho de que un programa informático pueda ingeniárselas para hacerse pasar por humano es una importante señal de alerta para los cibercriminales, para los que el audaz Eugene Goostman sería ahora mismo un codiciado objeto de deseo.

A la vista de la gesta de Eugene Goostman, está claro que Samantha, el astuto sistema operativo que protagoniza la película Her, está más cerca que nunca de dejar de ser ficción para convertirse en realidad pura y dura.

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