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Los banners han muerto porque no se pueden compartir

El dinero fluye alrededor de todas los negocios sociales. Teniendo esto en cuenta, cabe pensar que los mejores anuncios también deben ser sociales.

Los mejores anuncios tienen dos puntos en común: la emoción y la distribución. Por un lado, estos anuncios crean una respuesta emocional, ya sea risa o miedo. Y por otra parte, se comparten fácil y rápidamente a través de la red tan sólo con un botón.

Larry Page, de Google, afirma que ellos vendieron más de 5 mil millones de dólares en banners en 2011. Así, parece que no todos los anunciantes están de acuerdo con la idea de que ha llegado el fin de este formato. Sin embargo, sí parece justo decir que, simplemente, presentan una ineficacia bastante alta.

Innumerables estudios han sido realizados con dispositivos de seguimiento ocular que muestran el movimiento de los ojos de los usuarios frente a la pantalla. Y, naturalmente, estos evitan los banners. Es fácil de deducir, solamente piense, ¿cuándo fue la última vez que usted hizo clic en un banner? Eso es.

Si es un negocio de 5 mil millones de dólares se debe solamente a que es muy fácil de usar. Un anunciante se registra con AdSense de Google o con una cuenta de publicidad en Facebook y en poco segundos puede subir un banner que todo el mundo verá. Actualmente, la efectividad de un banner de publicidad se sitúa en un 2%. Hace quince años, estos tenían una tasa de conversión del 50%. Los medios de publicidad siempre han tenido un punto de saturación, y parece que comienzan a declinar definitivamente.

La buena noticia es que la publicidad y las herramientas que poseemos se están reinventando. Casi todos los usuarios tienen un teléfono inteligente con cámaras de alta resolución. Con esto, las marcas se están dando cuenta que jugar con la participación del cliente no es tan difícil.

En el viejo panorama, las marcas contrataban a un diseñador gráfico para crear un banner. Los anuncios estaban divididos, y el que tenía la mayor parte de los clics es el que se llevaba la mayor parte del presupuesto. En este nuevo paradigma publicitario, las marcas crean piezas rápidas de contenido de entrenamiento con poca referencia a la marca, para poder ver lo que queda en el consumidor. Si esto consigue enganchar al consumidor, simplemente se espera que se comparta y se extienda.

Hay miles de anunciantes que se sientan en las agencias creativas tratando de averiguar cual será la historia de su próximo anuncio, o como su tweet será replicado y compartido por las masas. El desafío ya no es qué pueden hacer mis banners, sino como puedo innovar dentro de mi anuncio para darle una mejor oportunidad de convertirse en viral para un público cada vez más exigente.

Las campañas funcionan mejor y son más recordadas cuando sus amigos la comparten con usted. Esta antigua forma de publicidad, de boca a oreja, eclipsa la posible eficacia de los anuncios de Google o las historias patrocinadas de Facebook.

La mejor publicidad es entretenimiento. La gente quiere satisfacer sus necesidades, pero también poder reírse y divertirse.

Así hay un reto interesante en el horizonte. Una vez que tengo una pieza de contenido, ¿cómo puedo participar lo suficiente para provocar un efecto de bola de nieve? Dado que la capacidad de atención es limitada, conviene ser mejor que la competencia, y mucho más original.

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