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Los "marketeros" se arriesgan a quedarse atrás si no se ponen las pilas en el internet de las cosas

Internet-de-las-cosasMientras los gigantes de la tecnología como Google, Facebook y Apple están preparándose para un mundo en el que todo está conectado e invirtiendo en el internet de las cosas, los “marketeros” están corriendo el riesgo de quedarse atrás si no comienzan a pensar en las comunicaciones como un sistema conectado.

En los últimos meses los coches autónomos y los drones están robando todos los titulares de las secciones de tecnología alimentados por la máquina de Google, pero lo cierto es que esto es solo una parte de lo que está por venir en la próxima revolución digital.

Si los últimos 10 años fueron sobre la irrupción de lo digital en todos los ámbitos y poco después, de la economía de la aplicaciones móviles que desafió algunos de los negocios más convencionales, la próxima década será sobre la transformación de lo antiguo, en la que cualquier cosa podrá convertirse en “conectable” y formar parte del nebuloso mundo del internet de las cosas.

Un informe reciente del gobierno de Reino Unido sugiere que los conductores serán pasajeros de sus propios coches para 2030. Lo importante para los “marketeros” no es que no vaya a haber conductores, sino que la mayoría de los coches (sino todos) estará conectado y habrá millones de personas que pasarán horas y horas (el conductor promedio de Reino Unido pasa unas 235 horas al año en su coche) conectado mientras está en los atascos.

La transformación que la conectividad móvil ha supuesto en las personas y en el consumo de medios es evidente para cualquiera que se suba a un tren o metro en las primeras horas de la mañana durante un día laborable. Esa conectividad habrá alcanzado los 50.000 millones de dispositivos en todo el mundo para el año 2020, desde los móviles hasta los televisores, desde los frigoríficos a las alarmas anti-incendios, desde los carteles hasta el “packaging” de los productos, desde los drones a las puertas.

Vivimos en un mundo en el que el poder y la influencia están en manos de unos pocos: Google domina las búsquedas y el consumo de vídeo online a través de YouTube, Facebook domina las conexiones sociales y Apple domina el pago del contenido en los dispositivos conectados.

Pero la visión de un reparto más democrático del conocimiento ha ofrecido a una nueva generación la oportunidad de crear nuevas vías con los bits y bytes. Pero los gigantes, que cuentan con granes reservas de dinero para juguetear un poco hasta que encuentren el valor comercial de estas pequeñas empresas, pueden permitirse comprarlas para beneficiarse de sus algortimos y características. El año pasado Google compró Nest Labs, fabricante de termostatos y detectores de humo inteligentes, por 3.200 millones de dólares; Apple adquirió Beats; Facebook compró Oculus Rift y compra Atlas para obtener un mayor control a través de los datos de consumo y se comenta que Apple podría adquirir Tesla.

Entonces, ¿qué pueden hacer los “marketeros” ante un contexto dominado por los gigantes de la tecnología?

– Si el internet de las cosas lo convierte todo en una pantalla conectada, tenemos que averiguar cómo afecta el contexto al proceso de desarrollo de la creatividad y a los productos. Cada uno de estos poderosos jugadores está transformando la forma en la que las personas consumen el contenido audiovisual. Esto afecta a los formatos creativos, que son más efectivos.

– Si el internet de las cosas producirá datos infinitamente más gigantescos, no se deje distraer por el bombo del Big Data. Concéntrese en cómo mantener cierta apariencia de control sobre los datos acerca de sus clientes y desarrolle acciones plausibles y ejecutables con sus datos. Simplemente hay demasiados datos por los que preocuparse cuando todo está conectado.

– Si el internet de las cosas puede transformar todos sus valores en una oportunidad para una experiencia de conexión, piense en su producto y en su “packaging”. ¿Cómo puede transformarlo para que forme parte de la experiencia de conexión?

– Si el internet de las cosas hará que todo esté conectado, entonces todo será “comprable”. Es el momento de que las marcas jueguen con las opciones que ofrece la publicidad y todo el contenido que se pueda comprar.

– Si todo el mundo está conectado, entonces tenemos que empezar a pensar en las comunicaciones como un sistema conectado en el que cada acción crea una oportunidad para otro. Cualquier persona que esté empezando a explorar esta vía cuando los demás ya estén corriendo gritando “mira, mira, sin manos”, significa que tendrá una gran cantidad de problemas.

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