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Los robots jamás habrían apostado por Google, Facebook o Amazon (al contrario que los humanos)

Los robots jamás habrían apostado por Google, Facebook o Amazon (al contrario que los humanos)Muchos son los que dicen que pronto los robots sustituirán a los humanos. Pero… ¿hasta qué punto es esto cierto? ¿Realmente dejaríamos nuestros ahorros y gestiones en manos de un robot? Es posible que en el futuro, a la larga, sí confiemos y lo hagamos. Pero… ¿y ahora? La realidad es que no todo el mundo se fiaría de un coche sin conductor para un largo viaje, ni siquiera para conducir por el centro de la ciudad.

Lo cierto es que los robots no superan a los humanos en algunos aspectosde momento. De hecho, un robot no habría comprado jamás Google en su salida a bolsa. La razón es muy simple, no lo habría entendido, ya que no hubiera poseído la información necesaria para comprenderlo. Esto se debe a que los robots trabajan a base de información y datos ya existentes, y no había ningún modelo que se pareciera a Google, por lo que los robots hubieran sido incapaces de actuar de la manera adecuada ante esta situación.

Y no solo hubiera sucedido esto con Google, sino con muchas otras aplicaciones en su peor momento pero que, sin embargo, hoy en día son indispensables para la mayoría de los usuarios, como Facebook, Amazon y Twitter. Estas empresas han alcanzado tal nivel de difusión gracias a las decisiones que determinadas personas tomaron en su momento, ya que pese a que la mente humana tiene sus defectos, tiene una capacidad para adaptarse muy superior a la del robot.

Cuando un robot no posee información anterior sobre algo no sabe qué hacer y se queda colgado, sin saber cómo actuar. Por ejemplo, explicar a un robot el modelo Airbnb es casi imposible. Lo único que tendría de referencia son los hoteles, algo que no es esta compañía. Los robots son como los ordenadores, necesitan datos para entender, sin antecedentes no saben nada.

Otro de los grandes inconvenientes de los robots (y para lo que los humanos sí servimos) es su gran dificultad para entenderse con la gente. Por ejemplo, ¿a quién no nos ha atendido alguna vez un robot al otro lado del teléfono cuando hemos llamado a una empresa, o a la mismísima compañía telefónica? Estos se limitan a decir cosas del tipo “pulsa 1 si deseas hacer tal cosa, pulsa 2 si deseas otra cosa”, lo que dificulta mucho la comunicación, ya que tienen un límite de entendimiento y no pueden ir más allá.

Por ello, aún no estamos preparados para confiar plenamente en los robots. Ni ellos para gestionar todas nuestras tareas, por ello la inteligencia artificial de momento no es una competidora preocupante para la humana, ya que aún no tiene la capacidad suficiente para sustituirla, sin embargo, quién sabe si, en un futuro todo cambia, al fin y al cabo a las empresas les resulta rentable contar con robots que no reciban un salario, que no protesten, que sean obedientes y por los que no tenga que cotizar a cambio, además, de un trabajo durante todo el día.

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