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Los servicios de alojamiento de archivos reaccionan con nerviosismo al "apagón" de Megaupload

"Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar". Este viejo refrán parece haberse convertido en el mantra de los servicios de alojamiento de archivos que siguen operando actualmente en la red tras el cierre el pasado viernes de Megaupload.

Filesonic, "colega" de Megaupload en los servicios de alojamiento de archivos, ha sido una de las primeras plataformas en introducir cambios tras el "apagón" la semana pasada de la empresa de Kim Dotcom. Según informa Torrentfreak, Filesonic ha dejado de remunerar económicamente a los internautas que subían archivos a su plataforma. Además, a partir de ahora, éstos tienen acceso única y exclusivamente al material subido por ellos mismos. El intercambio de archivos con otros usuarios ya no es posible, por lo tanto, a través de Filesonic.

Otros servicios como Uploaded han optado por otro tipo de medidas para defenderse de la justicia estadounidense. Uploaded impide al acceso a todos los internautas que intentan conectarse a su plataforma desde direcciones IP procedentes de Estados Unidos. “Nuestro servicio no se encuentra actualmente disponible en su país de origen” es el mensaje con el que se encuentran los usuarios estadounidenses que intentan acceder a Uploaded.

Con más tranquilidad parece haberse tomado las cosas Rapidshare, un servicio para el alojamiento de archivos con sede en Suiza. Según Andrea Zwingli, directora de Rapidshare, su compañía se diferencia de Megaupload en que “nunca ha querido sustraerse a su responsabilidad legal con las autoridades”. Rapidshare es una empresa legal que no se esconde detrás de otras compañías anónimas, recalca Zwingli. “Somos tan legales como Swisscom o Youtube”, añade. “No tenemos miedo a la policía. El almacenamiento de archivos es un negocio legal”, subraya Daniel Raimer, portavoz de Rapidshare.

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