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Los anunciantes desconfían cada vez más de la publicidad programática

Los marketeros empiezan a cortar el grifo a la (insaciable) publicidad programática

La publicidad programática es el pan nuestro de cada día para la mayor parte de las marcas que se desenvuelven en el universo online. Sin embargo, aunque omnipresente, esta fórmula publicitaria despierta cada vez más dudas entre los anunciantes, que han comenzado a castigarla en sus presupuestos.

Según un reciente estudio llevado a cabo en Reino Unido por la agencia especializada en performance marketing QueryClick, el 22% de los anunciantes tiene previsto meter la tijera a la inversión volcada en la publicidad programática debido a las dudas que hay actualmente revoloteando en torno a esta disciplina.

El 41% de los anunciantes consultados en su informe por QueryClick admite que ha perdido confianza en la publicidad programática debido al “matrimonio” (de facto) de esta disciplina con el fraude.

En realidad sólo el 41% de los anunciantes tiene el firme convencimiento de que más de la mitad de los anuncios que han aterrizado en la red de redes durante los últimos doce meses han llegado de verdad a ojos de personas de carne y hueso. Y únicamente el 7% cree que la proporción de anuncios vistos por humanos (frente a los anuncios vistos por bots) fue en 2017 de un 80% o más.

El 46% de las marcas que han optado por reducir sus presupuestos de marketing asignados a la publicidad programática se lamenta de la carencia de DSPs o plataforma alternativas de compra. El 41% echa en cara a la publicidad programática su falta de transparencia en relación con los costes asociados a esta disciplina y el 39% acusa a la publicidad programática de ausencia de transparencia en lo referente al emplazamiento final de los anuncios.

De acuerdo con el estudio de QueryClick, el “brand safety” continúa siendo un problema de primer orden para los anunciantes. No en vano, el 80% de los anunciantes admite su preocupación por la posibilidad de que, echando mano de lo compra programática, su publicidad acabe aterrizando en contenidos de carácter extremista.

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