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Mega, el sucesor de Megaupload, se estrena con un "megashow" a cargo de Kim Dotcom

La espectacularidad en el lanzamiento de nuevos productos no es ninguna rareza en el universo online, pero lo que Kim Dotcom organizó ayer en Auckland fue sin lugar a dudas especial por su extravagancia y exageración. A las 6:48 de la mañana (hora neozelandesa) Dotcom daba el pistoletazo de salida al nuevo servicio de almacenamiento online Mega, justo un año después de que fuera detenido por la policía neozelandesa en base a una demanda presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos que le acusaba de vulnerar de manera reiterada los derechos de copyright en Megaupload.

Ayer desde su para nada modesta mansión en Auckland, el lugar donde Kim Dotcom pasa su libertad condicional, a la espera del juicio sobre su extradición a Estados Unidos, éste presentaba en sociedad su nueva criatura: Mega.

Mega supone el renacimiento de Kim Dotcom, un hombre nacido en 1974 en la ciudad alemana de Kiel bajo el nombre de Kim Schmitz. Hace sólo un año, el 20 de enero de 2012, en el marco de la denominada “Operación Takedown”, la policía le detenía y registraba sus viviendas y las oficinas del imperoo que Kim Dotcom había construido en torno a los extintos Megaupload, Megavideo, Megaporn y otros servicios online de almacenamiento y descarga de archivos.

Aunque la fecha elegida para la inauguración de su nuevo aventura online es como poco una provocación, Dotcom asegura que no pretende que ningún gobierno y tampoco sus grandes enemigos, los estudios de Hollywood, se sientan molestos con el recién estrenado Mega.

La demanda que en su día le llevó a la cárcel fue por “motivos políticos” y estaba “construida sobra bases falsas y malintencionadas”, asegura Kim Dotcom.

Un mes después de su detención el año pasado, Kim Dotcom era puesto en libertad condicional, se le retiraba el pasaporte y desde entonces debe comparecer al menos una vez a la semana frente a la policía. Está a la espera de que se celebre el juicio sobre su extradición a Estados Unidos, un juicio que no tendrá lugar hasta agosto de este año como muy pronto.

En vista de la situación en la que se encuentra actualmente Kim Dotcom, el lanzamiento de nuevo servicio de almacenamiento online es como poco temerario, pero no para él, un hombre que ha aprendido a moverse como nadie en las arenas movedizas en las que se mezclan lo legal y lo ilegal.

Tras ser condenado a un sentencia probatoria de dos años por un delito de malversación en Alemania natal en 2003, Dotcom decidió poner tierra de por medio y aterrizar primero en Manila y poco después en Hong Kong. Fue en esta última ciudad donde Dotkom fundaría en 2005 el servicio de almacenamiento virtual de archivos Megaupload, una empresa que en el momento que fue desmantelada contaba con 220 empleados y que la habría proporcionado sólo en 2010 ganancias por valor de 42 millones de dólares.

Que a través de Megaupload se cometía graves infracciones contra el copyright es algo que ni Dotcom ni sus socios pueden negar. Lo que sí niegan, en cambio, es su responsabilidad jurídica por estas infracciones. Megaupload era simplemente un proveedor de servicios, ha repetido Dotcom por activa y por pasiva para defenderse de la demanda de 72 páginas presentada en su día contra él por las autoridades estadounidenses.

Con Mega, Dotcom y sus socios vuelven a la controvertida arena que tantos quebraderos de cabeza le ha causado en los últimos meses. Como Megaupload, Mega es un servicio de almacenamiento en la nube. Se diferencia, eso sí, de su predecesor en que los datos subidos por el usuario están encriptados. Los usuarios del nuevo Mega tienen a su disposición 50 gigas de almacenamiento gratuito que pueden utilizar como disco duro externo para guardar álbumes de fotos, backups de seguridad y probablemente también archivos no también bienintencionados. Cuando el usuario sube un archivo a Mega, éste decide si quiere compartir el link con otros usuarios o encriptarlo.

“Mega es la start-up más segura jurídicamente y más intensamente controlada de la historia de internet”, asegura Kim Dotcom. “Todos y cada uno de los píxeles han sido revisados”, añade. Y efectivamente, al acceder a esta nueva web, el usuario se topa con múltiples pruebas de que Mega nace con el propósito de ser lo más “impermeable” posible a la ley. Al suscribirse al nuevo servicio, el usuario debe, por ejemplo, aceptar unas condiciones de uso en las que se compromete a respetar los derechos de copyright, so pena de ser delatado ante la justicia por los creadores de la web. Aun así, y en vista que Mega proporciona a sus usuarios la máxima seguridad mediante la encriptación de sus datos, poco tienen en realidad que temer éstos en caso de ser delatados.

Con el lanzamiento por todo lo alto de Mega, Kim Dotcom da fuelle también a una campaña que lleva alentando hace meses desde Twitter. Dotcom quiere abrir un debate sobre la libertad de internet. Y es que la red no pertenece a nadie, ni a ningún gobierno, ni a ninguna empresa, subraya el creador de Mega.

Por otra parte, y para intentar dejar claro a todo el mundo, que Mega es un negocio honorable, Kim Dotcom se ha asociado para su nueva aventura online con empresas respetables en el universo online como EuroDNS, Digiweb e Instra. Además de los 50 gigas de almacenamiento gratuito, Mega y sus socios comercializarán, cómo no, servicios premium de pago. Por 500 gigas de almacenamiento, el usuario deberá pagar 9,99 euros al mes. Asimismo, Mega promete 4 teras de volumen de datos y una banda ancha de transmisión de 8 teras a todo aquel que esté dispuesto a desembolsar 29,99 euros al mes.

Y parece que la nueva “criatura” de Kim Dotcom podría volver a dar muchas alegrías al alemán. Tan sólo unas horas después del lanzamiento oficial de Mega, Dotcom aseguraba a través de Twitter que en el portal se habían registrado ya 250.000 usuarios, pese a que al acceso a éste era difícil por el enorme tráfico recibido. ¿Será Mega un nuevo éxito de Kim Dotcom?

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