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El metaverso, el negocio (puro y duro) que Meta se esfuerza en vender como una ONG

Digital MarketingImagen del metaverso Horizon Worlds de Meta

Es un negocio, pero Meta disfraza el metaverso de ONG

El metaverso, el negocio (puro y duro) que Meta se esfuerza en vender como una ONG

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Angelika Gifford, vicepresidenta de Meta en la región EMEA, ha revestido recientemente en una ponencia de una gruesa pátina humanitaria el concepto de metaverso.

El metaverso es la gran apuesta de Facebook de cara al futuro. No en vano, la empresa liderada por Mark Zuckerberg se rebautizó el año pasado como Meta precisamente para dar cuenta de su apasionado idilio con el metaverso, un concepto todavía encapotado por una espesa neblina al que la compañía ha decidido fiar su propio futuro.

Sobre el metaverso pivotó precisamente la ponencia que Angelika Gifford, vicepresidenta de Meta en la región EMEA, pronunció ayer en Innovation Day, una jornada consagrada a la innovación que Serviceplan Group celebró este miércoles en sus cuarteles generales en Múnich (Alemania).

Gifford dedicó casi íntegramente su intervención en Innovation Day a loar (hasta la extenuación) el concepto de metaverso que su compañía está promoviendo actualmente. Sin embargo, escuchando hablar a Gifford apasionadamente sobre el metaverso algunos de los participantes tuvieron la extraña sensación de que este concepto (sobre el que Meta no tiene por cierto la exclusividad) es más bien una suerte de proyecto humanitario y no la iniciativa de una empresa privada (que aspira así a llenarse aún más los bolsillos).

¿Es el metaverso un negocio o una obra benéfica?

De acuerdo con Gifford, el metaverso no nace en modo alguno con la vocación de aumentar aún más exposición de las personas a los dispositivos digitales. Es más, aseveró la ejecutiva de Meta, la gente debería utilizar el tiempo invertido en la red de redes de manera más sensata y para relacionarse más otras personas.

Gifford hizo además especial hincapié en su ponencia en la vasta miríada de proyectos sociales y educativos que hará posibles el metaverso. En lugar de leer aburridos libros de texto, los estudiantes de medicina podrán aprender, por su ejemplo, su profesión de manera directa y mucho más práctica en el metaverso (donde podrían ensayar las cirugías sin ir más lejos).

Aprender historia sería también mucho más divertido. Y los estudiantes podrían aprender de manera extraordinariamente vívida en el metaverso cómo vivían las personas en tiempos remotos.

Por otra parte, si no podemos permitirnos el lujo de viajar a París, siempre tendríamos la posibilidad de conocer la Ciudad de la Luz con la inestimable ayuda del metaverso (y sin movernos de casa).

De la ponencia de Gifford en Innovation Day parece colegirse que el metaverso es una especie de proyecto caritativo. Sin embargo, no parece que una empresa como Meta sea el epítome del altruismo. Su pasado no juega definitivamente a su favor y no deja de ser una compañía privada que necesita ingresar dinero en sus arcas para subsistir.

 

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