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Mirando los resultados de las elecciones estadounidenses en la bola de cristal de Google

Año tras año se celebran elecciones en algún rincón del planeta. Año tras año los investigadores se gastan cantidades ingentes de dinero en pronósticos que finalmente resultan ser de todo menos acertados. Año tras año empresas de investigación de mercados como Infratest, Emnid o Gallup demuestran que lo suyo no es desde luego dar en la diana. Un chimpancé con los ojos vendados tendría probablemente más porcentaje de aciertos que este tipo de compañías. Sin embargo, y pese a los "palos de ciego" de las empresas de investigación de mercados, hay quien ya sabe el nombre del ganador de las elecciones estadounidenses de mañana martes: Google.

Si Google está en condiciones de predecir un brote de gripe analizando simplemente las búsquedas de medicamentos contra el resfriado, está también en condiciones de pronosticar quién será el próximo inquilino de la Casa Blanca. Sobre todo en un país en el que internet está a punto de desbancar a la televisión como fuente primaria de información de los ciudadanos.

Consciente del creciente poder de la red de redes entre los ciudadanos estadounidenses, Seth Stevens-Davidowitz, doctorando de la Universidad de Harvard, se ha tomado la molestia de analizar las búsquedas en Google durante los últimos años. ¿La conclusión? Que los electores mienten más que hablan en las encuestas llevan a cabo las empresas de investigación de mercados. Cuando un encuestador de este tipo de compañías se pone en contacto con un elector, éste admite estar interesado en temas como el empleo, la formación y la justica. Pero cuando el mismo elector visita Google, lo hace con intenciones completamente distintas y busca fundamentalmente escándalos, chistes e incluso fotos de los candidatos desnudos. Hay de, he hecho, más búsquedas de fotografías del aspirante a vicepresidente Paul Ryan que de su plan presupuestario.

“Google no miente”, asegura Stevens-Davidowitz en The New York Times. Cuando la gente siente que nadie la observa, muestra su verdadera cara. Cuando en 2008 John McCain eligió a Sarah Palin como compañera en su carrera hacia la Casa Blanca, Google registró un abrupto incremento en las búsquedas relacionadas con la esperanza de vida del candidato republicano. Por aquel entonces, las búsquedas en Google de chistes sobre Obama y McCain reflejaron con precisión los resultados electorales en los estados más indecisos. Cuando más chistes busca un estado sobre alguno de los candidatos, más probabilidades hay de que gane allí su adversario.

¿El pronóstico de Google de cara a mañana? Que las elecciones de 2012 se parecerán más a las de 2008 que las del 2004 y que, por lo tanto, Obama seguirá siendo casi con toda probabilidad inquilino de la Casa Blanca.

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