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Mountain, el extraño y pacífico juego online que promete curar los nervios de punta de los internautas

mountain"El tiempo se mueve hacia adelante, las cosas crecen y mueren, la naturaleza se expresa por sí misma". Cuando uno lee por primera vez la descripción oficial de Mountain, el juego online más bizarro del momento, uno no sabe muy bien si está realmente ante un juego para iOS, PC, Mac y Linux o ante un DVD que promete desde su carátula relajación y paz a raudales al espectador.

Si extraña es la descripción del juego, no menos extraña es la primera experiencia del jugador con Mountain. Al acceder a este juego por primera vez al usuario se le pide que dibuje algo. A veces se le pide, por ejemplo, que dibuje lo que, a su juicio, es "la cosa más importante". Si esa cosa es una sonrisa, un corazón o un balón de fútbol, a Mountain le da igual. Lo importante es que el usuario saque su vena artística y sepa plasmar de manera gráfica aquello que le pide el juego.

Tras esta primera fase creativa, comienza de verdad el juego, que en este caso es más bien una experiencia. Basándose en el dibujo previamente esbozado por el jugador, Mountain genera una montaña personalizada para él que éste tiene que observar. Sí, simplemente observar. La imagen de la montaña hace zoom y gira sobre sí misma, pero el usuario no puede interactuar de manera directa con ella. El único extra de Mountain es una especie de piano virtual que permite al usuario generar un poco de música.

Y así pasa el tiempo del usuario en Mountain. La montaña, que aparece suspendida en medio del universo, sufre pequeños cambios, pero sin que el usuario intervenga en nada. A veces su cumbre se llena de nubes, en otras ocasiones sufre los embistes de la lluvia. Algunas veces la montaña aparece completamente nevada y otras aparecen en su ladera extraños objetos como uno bola para jugar a los bolos, un caballo o un plátano. Hay también ocasiones en que la montaña comunica sus sentimientos al jugador mediante mensajes de texto: “Estoy llena de piedras, suciedad y amor”.

Suena absurdo, pero es precisamente su carácter rocambolesco lo que hace a este juego tan interesante. Puesto que el jugador no tiene que hacer literalmente nada en el juego, puede contemplar tranquilamente la pacífica montaña mientras ve el Mundial de Fútbol, por ejemplo, o mientras está en el trabajo. A cada rato que el usuario dirige la mirada al juego, aparece algo nuevo en la pantalla y ese algo nuevo es casi siempre bello. El grafismo de Mountain es excepcionalmente exquisito y elegante.

Mountain, la antítesis de juegos endiabladamente rápidos como Flappy Bird que ponen literalmente los nervios de punto al usuario, lleva el sello del cineasta David O’Reilly, conocido por la película de animación The External World y sobre todo por ser el "padre" del simpático niño-alien con el que juega Joaquín Phoenix en el filme futurista Her.

Si quiere hacerse una idea de lo mucho que puede dar de sí este estrambótico juego, pude leer el blog “Rock, Paper, Shotgun”, aunque lo mejor es que lo compruebe por sí mismo descargándose la aplicación, que cuesta 0,99 dólares para los usuarios de iOS y un dólar para los de Windows, Mac y Linux.

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