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"Ningún invento modificó tanto nuestra forma de vida como lo ha hecho internet"

“The Digital Bomb”, el documental realizado por Hermann Vaske, recoge una serie de entrevistas a creativos publicitarios para que ofrecieran sus impresiones sobre el entorno de la creatividad digital, el mundo online y el futuro tanto para los medios digitales como para los tradicionales. En tres capítulos: “la galaxia social”, “la galaxia comercial” y “la galaxia mediática” se trata de mostrar de forma impresionante cómo internet ha cambiado la sociedad y los medios de comunicación. “The Digital Bomb” se estrenó este verano en el canal franco-alemán ARTE.

Iain Tait: “Creo que los nuevos medios están evolucionando constantemente y cada innovación amplifica su papel y atrae a nuevos grupos de usuarios”. Hace unos nadie imaginaría que existirían tantas aplicaciones para el iPhone o que Twitter llegaría a ser tan importante, pero ahora, cuando se hace algo interesante en Twitter, se hace enorme, como paso con el “Baker Tweet”, el proyecto de Iain Tait. “El Baker Tweet lo hicimos en el momento perfecto, cuando Twitter estaba empezando a ser popular y buscábamos cómo aplicarlo”. Para ello, lograron encontrar una interfaz que permitía a su panadero informar a los clientes cada vez que salían nuevos productos del horno. “Era un sistema simple. La idea era que los clientes habituales pudieran recibir información cada vez que había una nueva hornada”. Aunque en un principio sólo lo hacían como algo divertido, no tardaron en darse cuenta de lo interesante que era esta función, sobretodo en “una red tan frívola y banal como Twitter”. “Vimos las posibilidades comerciales, y aunque puede ser un ejemplo modesto, a la gente le gustan las ideas originales que tienen capacidad para ser desarrolladas; y esto puede conducir a aplicaciones mucho más evolucionadas”.

Ted Royer: “Nos encantó la campaña de Obama, y cuando los demócratas se pusieron en contacto con nosotros para participar en la campaña nos encantó. Era para una campaña muy innovadora y querían ideas nuevas”. Así se inició el proyecto The Great Schlep. “En Florida residen muchos judíos mayores que probablemente no estarían dispuestos a votar como presidente a un negro. Por su edad, era bastante evidente que tendrían nietos, probablemente estudiantes. Y los estudiantes son un grupo mayoritariamente seguidor de Obama”. Por lo que pensaron que podrían llegar a ese grupo y “luego ver cómo reaccionarían sus abuelos si sus nietos les dijeran que les visitarían en Florida si iban a ver a Obama, y si no pues se quedaban si visita”. Ya que los estudiantes judíos en Estados Unidos utilizan internet constantemente, no les fue demasiado difícil contactar con estos jóvenes y conseguir que se involucraran en el proyecto. Internet fue el único medio utilizado para esa campaña. Se registraron 300.000 votos judíos, la cifra del partido demócrata más alta en los últimos 30 años, lo que demostró que la acción realizada en Florida realmente tuvo repercusión.

Lars Bastholm: “Creo que la concepción de la vida privada que tiene la gente ha cambiado drásticamente entre mi generación y la de los jóvenes. Ellos viven su vida en espacios públicos, a través de todo lo que hacen online. Ahora sospechamos más de la gente que no comparte”. En cambio, la generación anterior es mucho más prudente, “manifiesta la paranoia de los años 70, el miedo al Gran Hermano. Ahora eso ya no da miedo mientras sea legal. Yo te veo y tú me ves y, finalmente, nos vemos entre todos”. Resalta que en los social media se mezclan los diferentes ambientes en los que participa una persona, ya que en la vida real no es normal comportarse con una madre igual que con los amigos, pero en Facebook es muy habitual tener a los miembros de familia entre la lista de amigos, y el comportamiento es siempre el mismo. “Hay que ser uno mismo en la red, no se puede tener distintos personajes”. Añade que para violar la identidad de una persona sólo hay que echarle un vistazo a los términos y condiciones que nunca se leen y que, subraya, en Facebook habría que leerlos antes de registrarse y publicar allí todos los detalles personales sobre nuestra vida, pero nadie lo hace. “Lo divertido es que esto nos preocupa sólo a nosotros, a los jóvenes les da absolutamente igual. Publican su vida sin complejos. No conocen la teoría del complot del Gran Hermano”. Bastholm destaca la juventud de la red: “en cierto modo, la web es como un adolescente rebelde que busca cómo vivir y comportarse, y cuál será el sentido de la vida. A veces nos olvidamos de lo joven que es internet”. En 15 años han pasado tantas cosas en ese espacio que da la impresión de que ha pasado mucho más tiempo. “Ninguna invención modificó tanto nuestra forma de vida como lo ha hecho internet”.

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