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No es oro todo lo que reluce en el

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Gorillas y Getir, de gastar dinero a espuertas a apretarse el cinturón

No es oro todo lo que reluce en el "delivery" (y el ocaso de Gorillas y Getir da fe de ello)

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

La caída en desgracia de Gorillas y Getir era a ojos de muchos un fracaso anunciado. Al fin y al cabo, la apuesta de estas compañías fue siempre increíblemente arriesgada.

La pandemia colocó en primer ramo a un ramo, el del «delivery», que llevaba siendo desde hace tiempo el niño bonito de los inversores (y no por ser exactamente rentable sino más bien por su habilidad para generar ruido).

Al calor de la crisis del coronavirus irrumpieron en el ramo del «delivery» decenas de startups de envíos instantáneos que, aupadas nuevamente por el ruido, se las ingeniaron para captar 14.000 millones dólares de la pandemia. Hablamos de empresas como Gorillas, Getir, Weezy, Jiffy, Gopuff, Yango Deli, Buyk, Fridge No Moore, Jokr, Voly, Market Kurly o Instacart.

Sin embargo, el otrora boyante ramo del «delivery» (cuya rentabilidad fue hasta cierto punto un espejismo) parece abocado a decir definitivamente adiós a la época de vacas gordas

Pese a que en los últimos años han logrado engatusar a decenas de poderosos inversores, lo cierto es que la rentabilidad le ha sido siempre más bien esquiva a las empresas de «delivery» que, acogotadas por las pérdidas, han tratado de subsistir ejerciendo una presión insoportable sobre las empresas con las que colaboran, sus trabajadores y sus clientes (que en el actual contexto inflacionista pagan tarifas de reparto cada vez más onerosas).

Que algo huele efectivamente a chamusquina en el sector del «delivery» ha quedado evidenciado en los últimos días con el ocaso de Gorillas. La empresa alemana especializada en entregas ultrarrápidas anunciaba hace solo unos días el despido del 50% su plantilla en su sede berlinesa (el equivalente a 320 empleados) y la desaceleración de su expansión en cuatro mercados: España, Italia, Dinamarca y Bélgica.

Los problemas de Gorillas y Getir han evidenciado los riesgos que entrañaba su agresiva política de expansión

Gorillas había desembarcado en nuestro país entre grandes alharacas e invirtiendo grandes sumas de dinero. Pero parece que la empresa germana quemó básicamente el dinero en España y ahora, en un intento desesperado de mantenerse a flote, se centrará en alcanzar la anhelada rentabilidad en sus cinco mercados clave (allí donde la compañía obtiene más del 90% de sus ingresos): Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos y Estados Unidos.

Más de Gorillas (que buscará aliarse con otras compañías del sector del «delivery» y el retail para subsistir en España), en nuestro país operan en el denominado «quick commerce» Getir, GoPuff y Glovo, que había comenzado a incursionar recientemente en el mercado de las entregas ultrarrápidas.

Una de esas empresas de «quick commerce», Getir, ha anunciado también esta semana que llevará a cabo un recorte de su plantilla a escala global de un 14% (el equivalente a 4.500 empleados). Tales recortes variarán en función del país y España, donde la empresa turca aterrizó en 2021, no se librará tampoco de los despidos.

Más allá de despidos, Getir ha tomado asimismo la determinación de dar el alto a su expansión y cercenará ostensiblemente el gasto en marketing y promociones.

La caída en desgracia de Gorillas y Getir era a ojos de muchos un fracaso anunciado. Al fin y al cabo, la apuesta de estas compañías fue siempre increíblemente arriesgada: invertir a la grande para expandirse a la velocidad de la luz y gastar dinero a raudales para captar y fidelizar clientes.

Un informe de Bain & Company ya advertía el año pasado que «con el modelo actual de entrega exprés, para alcanzar la rentabilidad positiva sería necesario multiplicar por cuatro el volumen» y duplicar además del tamaño medio de la cesta de la compra. Sin embargo, ninguna de estas circunstancias ha terminado dándose y las empresas de «quick commerce», que hasta hace unos meses gastaban dinero a espuertas, se aprietan ahora el cinturón y luchan por su supervivencia.

Quizás la premisa sobre la que apuntalaron su agresiva estrategia de expansión (que había realmente mucha demanda de entregas ultrarrápidas) era más bien errada y ahora están pagando las consecuencias.

 

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