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El packaging conectado: ¿El (rentable) futuro del internet de las cosas?

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos sobre el avance del internet de las cosas. Una de las tendencias que marcó el 2016 y que parece que este 2017 continuará creciendo. Pero lo cierto es que, a pesar de los pasos que se están dando, la percepción que se desprende de la actitud de los consumidores es que el camino a recorrer será largo.

El único elemento que se puede utilizar como acelerador de esta tendencia es que las personas comiencen a ver el internet de las cosas como algo habitual que puede mejorar su vida. Es por esto que cada vez son más las empresas que están apostando por la implementación de este tipo de tecnología en objetos de la vida cotidiana.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en la compañía de packaging Westrock. Hace apenas un mes hacía público su acuerdo con el proveedor de códigos de barras digitales Digimarc.

A través de esta alianza Westrock integrará señales digitales en cajas de galletas o de queso así como en prácticamente cualquier envase de papel. Se trata de poder establecer un seguimiento de los productos mediante el uso de identificadores digitales.

Ponemos el foco ahora en la plataforma IO y la firma de un acuerdo con el gigante de los envases metálicos Crown Holdings, cuya cartera de clientes está compuesta por marcas como TRESemmé o Nescafé. IO también rubricó un acuerdo en abril de 2016 con la etiquetadora de ropa Avery por el que se esperan como mínimo 10.000 millones de prendas de vestir y calzados identificados mediante digitalizadores durante los próximos tres años.

¿Qué aporta al packaging el internet de las cosas?

Lo cierto es que tanto marcas como marketeros cuentan con buenas razones para realizar esta apuesta. Mediante la identificación digital de los productos se puede establecer un seguimiento del inventario y una optimización en la cadena de suministro, prevención del fraude y control de las calidades de los productos.

“El potencial que estamos tratando de desbloquear es conocer cómo los datos se vuelven más significativos y ricos para ser capaces de resolver problemas en el tejido omnicanal en el que estamos inmersos”, explica en declaraciones recogidas por Ad Age Bruce Davis, director general de Digimarc.

La firma de investigación Smithers Pira ha pronosticado que el gasto en envases inteligentes crecerá hasta un 18% durante los próximos cinco años alcanzando los 2.000 millones de euros en 2021.

Unos datos que demuestran que nos encontramos en los albores de la era del envasado conectado. “No estaríamos apostando por esta tecnología en caso de no creer que tuviésemos una oportunidad de miles de millones de dólares”, afirma Dan Buckman, vicepresidente de soluciones para el cliente en Westrock.

Las ventajas del packaging conectado

Mediante el uso de esta tecnología los fabricantes pueden establecer un seguimiento de los artículos para asegurarse de que sus productos llegan en buen estado al consumidor. “La adopción en masa del packaging conectado ha comenzado y las marcas tendrán que ver de qué lado está el consumidor”, manifiesta David Luttenberger, director global de packaging e investigación de mercado de la firma Mintel.

Lo que no queda claro es cómo las compañías y sus marcas podrán establecer un seguimiento del producto una vez este haya llegado a manos del consumidor. Nos encontramos ante un tipo de tecnología que no emite señales a no ser que los consumidores busquen activamente en ellos.

A esto sumamos que no existen leyes o reglamentos sobre la privacidad de las notificaciones o el uso derivado de los datos recogidos mediante el packaging conectado.

Estamos ante una tecnología emergente que ofrece un amplio abanico de posibilidades pero, como suele sucede, la legislación y hábitos de consumidor suelen ir un paso por detrás que aún tenemos que averiguar cuando estará dispuesto a dar.

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