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El distópico ¿futuro? de China: un sistema de vigilancia para puntuar a sus ciudadanos

El particular "Black Mirror" del gobierno chino: un sistema de algoritmos para puntuar la bondad ciudadana

El particular "Black Mirror" del gobierno chino: un sistema de algoritmos para puntuar la bondad ciudadanaImagine vivir en una sociedad en el que un sistema disciplinario ideado por un gobierno premiase o castigase a sus ciudadanos en función de sus comportamientos ofreciéndoles mayores accesos a servicios como hipotecas o trabajos.

Imagine además, que para poder controlar esas buenas actitudes, un algoritmo estuviese recolectando de manera constante información de todos y cada uno de sus dispositivos conectados haciendo que ninguno de sus pasos esté fuera del control gubernamental.

Deje de imaginar porque no estamos hablando de un futuro distópico o de un capítulo de Black Mirror si no de la más pura realidad que se pretende implantar en China para, según dicen sus partidarios, garantizar la credibilidad y sinceridad de los ciudadanos.

Se trata del denominado Sistema de Crédito Social que llegará a Pekín en el año 2020 para someter a la población a la más estricta vigilancia gracias a cientos de cámaras, big data e inteligencia artificial.

El machine learning será el arma secreta del gobierno chino para convertirse en el “ojo que todo lo ve” de su población a la que se incentivará a “portarse bien” a través de la posibilidad de optar a ser premiados con mejores condiciones de vida y trabajo. Hay quien ya alerta del peligro que esta iniciativa conlleva no solo a nivel de privacidad sino también de pensamiento crítico.

Estar expuestos a algoritmos que conocen todo de un individuo y son capaces hasta de adelantarse a sus movimientos puede fomentar su utilización para fines poco éticos.

Manipular al ser humano, el pensamiento crítico en un mundo de medias verdades como el digital es una consecuencia más que posible, sobre todo teniendo en cuenta la enorme cantidad de bots, de fake news y las polémicas en las que se ha visto envuelto Facebook por su “bubble filter”.

Si la demanda por parte de los usuarios de mayor privacidad y cuidado en el uso de sus datos personales por parte de las empresas ha dado mucho de qué hablar, la toma del control por parte de los gobiernos no haría más que despertar los instintos más humanos de los usuarios.

Con esto nos referimos a la defensa de su espacio personal, de su intimidad buscando esos agujeros que siempre existen para escapar a los controles de las autoridades en un intento de reivindicación personal e individual.

La falta de conocimiento y educación digital y tecnológica de la población la sitúa en una posición más que vulnerable que el gobierno chino pretende aprovechar para convertir la sociedad en una masa presionada a ser obediente ante el temor de quedar al margen de las suculentas compensaciones.

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