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Cómo poner coto a las "fechorías" cometidas en nombre del internet de las cosas

internet-de-las-cosasEl pasado viernes un ciberataque a la empresa proveedora de servicios DNS Dyn provocó un gravísimo "apagón" en la red de redes. Detrás de que este ciberataque, que dejó inhabilitadas durante horas las webs de grandes empresas como Airbnb, Twitter y Amazon, estuvo el aparentemente inocente internet de las cosas (y los millares y millares de dispositivos que éste trae bajo el brazo).

Este ataque, que ha dejado al descubierto las debilidades del internet de las cosas, no será probablemente el primero que se comete con un puñado de webcams, impresoras, routers y cepillos de dientes inteligentes como "compinches".

Está claro que el internet de las cosas, el mismo que está llamado a hacer mucho más fáciles nuestras vidas, está abocado también a jugarnos muchas malas pasadas en lo que a seguridad se refiere.

¿Cómo pueden entonces las páginas web defenderse de los ciberataques perpetrados con la complicidad del internet de la cosas? Hay al menos tres posibles maneras de responder a esta pregunta según los expertos:

1. Para combatir los ataques ejecutados con la ayuda de huestes integradas por miles de dispositivos conectados son necesarios muchísimos recursos (ancho de banda, por ejemplo). ¿El problema? Que los hackers tienen también muchísimos recursos a su disposición y unos y otros, webs, por un lado, y piratas informáticos, por otro, estarían involucrados en una carrera constante en la que los atacantes irían a veces por detrás de los defensores (y en ocasiones también por delante).

2. Otra posible solución para hacer frente con más garantías a las “travesuras” cometidas en nombre del internet de las cosas es que las páginas web no se lo jueguen todo a la carta de un único proveedor sino de varios. Hoy en día es completamente normal que cientos o incluso miles de páginas web estén gestionadas por un único proveedor. Y precisamente por esta razón cuando una web se cae, es tremendamente sencillo que se produzca una reacción en cadena y que otras páginas se vean afectadas también por la caída. Si la carga se reparte, sin embargo, entre varios proveedores DNS, los hackers lo tienen más complicado para provocar “apagones” generalizados en la red de redes. Eso sí, contratar varios proveedores DNS es también sustancialmente más caro para las páginas web.

3. La tercera solución que proponen los expertos para mantener a raya el internet de las cosas y sus “trastadas” es que las webs aumenten el denominado tiempo de vida o TTL (Time To Live) cuando son víctimas de un ataque informático. El TTL determina durante cuánto tiempo son actuales los informaciones relativas a los servicios DNS en una página web. Cuanto más elevado es el TTL, más tarda el usuario a acceder a la versión más actual de un servicio online. Por esta razón, en los tiempos que corren, en los que las webs lanzan constantemente nuevas actualizaciones, el TTL es casi siempre extraordinariamente bajo. No obstante, en caso de ataque aumentar el TTL de una página web puede mermar de manera dramática la fuerza de la ofensiva por parte de los hackers.

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