líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Por qué la compra programática será proclamada (en breve) "emperatriz" del marketing

La publicidad programática, antaño ligada casi única y exclusivamente al universo del «performance marketing», tiene todas las papeletas para convertirse en «mainstream» (en todos y cada uno de los recovecos del marketing). De hecho, una gran parte de la publicidad display es engullida hoy por hoy la compra programática.

Con la ayuda de poderosísimos algoritmos capaces de conectar en tiempo real con audiencia muy concreta, la publicidad programática, nacida originalmente al otro lado del charco, ha bendecido con la varita mágica de la eficacia a la publicidad online (y también la ha democratizado en buena medida).

Los anunciantes tienen la posibilidad de acceder plataformas abiertas en las que se dan cita miles de “publishers” y comprar allí en tiempo real, echando mano fundamentalmente del “real time bidding” (RTB), los espacios publicitarios en los que quieren emplazar sus campañas, explica Thomas Promny, fundador de la conferencia de marketing digital d3con, en un artículo publicado en Acquisa.

La compra programática pone en manos de los diferentes “players” que se dan cita en la industria publicitaria toda una pléyade de ventajas: simplifica y agiliza el proceso (hasta hace poco manual) de compra-venta de anuncios, estandariza y automatiza las técnicas de compra-venta y se traduce en un ahorro significativo de los costes.

Además, con la ayuda del targeting (uno de los mayores “superpoderes” de la compra programática), los anunciantes tienen la posibilidad de conectar con grupos muy concretos de público objetivo y ganan así en eficiencia.

La compra programática ha tenido hasta ahora su particular “patio de recreo” en los medios digitales, pero en el futuro promete también gritar alto y fuerte en medios tradicionales como la prensa, la televisión y la radio. Y promete hacerlo para mucho más que para vender y comprar publicidad. En unos cuantos años la gestión de precios dentro de las empresas podría estar capitaneada (casi al 100%) por los algoritmos que hacen posible la compra programática y dar lugar al denominado “dynamic pricing”.

El marketing programático (aquel que va más allá de la publicidad programática) está abocado a convertirse en omnipresente en el transcurso de los próximos años.

 

Siemens ignora a Trump y echa un capote de 200 millones de dólares a MéxicoAnteriorSigueinteCuando diferenciación y Big Data se dan la mano surgen campañas como la de Chicfy

Contenido patrocinado