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Por qué el silencio de las start-ups que fracasan es puro "veneno" para otros emprendedores

silencioSegún un reciente estudio de CB Insights, el 55% de las start-ups fracasa antes de poder vivir en su propia piel el “placer” de recibir inversiones de más un millón de dólares.

Sin embargo, y si más de la mitad de las start-ups que se atreven a hincarle el diente a la cada vez más competitiva escena tecnológica se va literalmente al garete, ¿por qué en los medios de comunicación sólo oímos hablar de las start-ups que triunfan?

No es simplemente porque los medios de comunicación sólo quieran dar difusión a las maravillosas historias de adolescentes y veinteañeros convertidos en millonarios de la noche a la mañana. En el que hecho que no nos lleguen apenas noticias del 55% de las start-ups que fracasa influye y mucho el silencio que éstas se empeñan en guardar celosamente sobre su fracaso.

Un silencio que, aunque ellos no lo crean, es un puro “veneno” no sólo para ellos sino también para las start-ups en general. Si los fundadores de start-ups que fracasan hablaran abiertamente en su caída en desgracia, ¿no se evitarían también más caídas en desgracia? ¿No podrían aprender los aspirantes a emprendedores de los fracasos de sus colegas en el escenario en las start-ups?

Probablemente sí. Y afortunadamente algunos emprendedores son conscientes de ello y no tienen miedo de dar la cara cuando fracasan. ¿Un ejemplo? Chris Poole, fundador de DrawQuest, que hace unos días se sinceraba con un post en su blog personal sobre el fracaso de su compañía, que se ha visto obligado a cerrar tras tres años de “aventura”.

Pero hay más ejemplos más allá de Chris Poole y DrawQuest. El más paradigmático es quizá el de OutBox que desvela en este post de su blog corporativo todas las claves de su bajada a los infiernos.

¿Han hecho bien DrawQuest y OutBox destapando públicamente sus “vergüenzas”? No sólo han hecho bien sino que el universo de las start-ups debería estarles agradecido. Si más emprendedores siguieran su ejemplo, quizás el porcentaje de start-ups que fracasa cada año mermaría notablemente. De los errores se aprende ¿no?

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