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Digital MarketingEl fraude agujerea los bolsillos de la publicidad digital

El fraude que no cesa en la publicidad digital

Por qué se escapa dinero a chorros de la inversión en publicidad digital

Los anunciantes no pueden evitar que se les escape dinero a manos llenos cuando tienen a bien invertir (de manera extraordinariamente dadivosa) en la publicidad digital.

La publicidad digital es hoy por hoy absolutamente irrenunciable para los anunciantes, que no pueden evitar, sin embargo, que se les escape dinero a manos llenas cuando tienen a bien invertir (de manera extraordinariamente dadivosa) en esta fórmula publicitaria.

El fraude solapado a la publicidad digital (que entronca también de manera directa con la compra programática) toma múltiples formas: «darkpooling», ads.txt (una idea a bote pronto bien intencionada que acabó trocándose en uno de los mayores problemas en la lucha contra la publicidad fraudulenta), o las webs enfocadas al «clickbaiting» (que a la chita callando son responsables de más del 90% del fraude a escala global).

De acuerdo con eMarketer, las pérdidas ocasionadas por el fraude publicitario alcanzarán la friolera de 100.000 millones de dólares cada año en 2023.

¿Cuál es entonces la solución a semejante y colosal problema? Lo cierto es que no hay una única solución. El primer paso es reconocer en todo caso que con cada campaña publicitaria se va inevitablemente dinero por el sumidero.

En un artículo para LinkedIn Pulse Michael M. M. propone a los anunciantes unas cuantas claves para batallar contra el fraude:

1. Pertrecharse de «know-how» por parte de expertos y auditores independientes (ajenos a las agencias de medios y las empresas «ad tech»).

2. Definir con claridad procesos internos para las campañas digitales e incorporarlos como «must-haves» en los contratos de publicidad digital.

3. Establecer una oficina de control que sea independiente del departamento de marketing y después implementar los siguientes procesos:

  •  Pedir siempre informes completos de la campañas de publicidad digital.
  • Hacer una lista con todas aquellas webs en las que a la marca no le interesa anunciarse (desde el punto de vista del «brand safety» y el fraude).
  • Confeccionar una segunda lista con las webs en las que la publicidad resulta aceptable para el anunciante y no perderla jamás de vista.
  • Intercambiar casos de buenas prácticas con otros expertos independientes.
  • Auditar de manera regular (más de una vez al año ) todas las campañas digitales y hacerlo no solo desde el punto de vista del «brand safety» sino también desde el punto de vista del «ad fraud».
  • Concentrarse en unas pocas páginas webs seguras para las futuras campañas de publicidad digital.
  • Optimizar en base a los KPIs definidos para cada campaña dejando al margen parámetros potencialmente manipulables como los clics y las impresiones y poniendo el acento en las personas reales (que no se disfrazan de bots).

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