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Por qué Facebook ha comprado Oculus Rift por 2.000 millones de dólares: sólo hay dos explicaciones posibles

facebookFacebook volvía ayer a dejarnos atónitos con una nueva y multimillonaria adquisición. La red social anunciaba anoche la compra de Oculus VR, el fabricante de las gafas de realidad virtual Oculus Rift, por la friolera de 2.000 millones de dólares, sorprendiendo a propios y a extraños no tanto por el monto de la operación sino por la naturaleza de la compañía adquirida. ¿Para qué quiere una red social como Facebook una empresa de realidad virtual?

A priori la nueva adquisición de Facebook no tiene demasiado sentido. Cuando Facebook compró Instagram por 1.000 millones de dólares, nadie dudó que la famosa red social había encontrado la horma de su zapato. Cuando hace sólo un mes la empresa de Mark Zuckerberg anunció la compra de WhatsApp por 19.000 millones de dólares, estaba en realidad anunciando la compra de una app perfectamente encarrilada para llegar a los 1.000 millones de usuarios y que estaba haciendo cada vez más pupa a su propia plataforma.

Pero, ¿qué se esconde detrás de la compra de Oculus VR? Esta compañía no es una plataforma 2.0 y no supone tampoco una amenaza para Facebook, al menos a corto plazo y probablemente tampoco a largo palzo.

Entonces, ¿por qué Facebook ha puesto sus ojos en una compañía como Oculus VR? Hay al menos dos posibles respuestas para responder a esta pregunta.

La primera pregunta respuesta a esta pregunta echa raíces directamente en las explicaciones que el propio Zuckerberg dio anoche tras la compra de su último capricho. El consejero delegado de Facebook cree que la realidad virtual podría ser la próxima gran plataforma de computación. La primera fue el ordenador, la siguiente el móvil y la tercera podría ser la realidad virtual. “Estamos haciendo una apuesta a largo plazo por la realidad virtual y aumentada, ya que se convertirá en una parte de la vida cotidiana de las personas”, explicaba Zuckerberg ayer por la noche en una videoconferencia.

Algunos se muestran bastante escépticos con la visión del fundador de Facebook. En general a la gente no le gusta llevar gafas en casa. Esa es una de las razonas por las que los televisores 3D no han terminado nunca de despegar. Si hacemos caso de quienes ya han probado las Oculus Rift, la experiencia que estas gafas ponen a disposición del usuario que es tan absolutamente fascinante que no puede describirse con palabras, pero también es cierto que es una experiencia en solitario y eso podría torpedear su potencial para convertirse en mainstream, explica Jay Yarow en Business Insider.

Aun así, y si Zuckerberg tiene razón y la realidad virtual es de verdad “the next big thing”, Oculus Rift podría haber sido una auténtica ganga para Facebook. ¿Qué son al fin y al cabo 2.000 millones de dólares si lo que está en juego es una plataforma que cambiará por completo nuestra manera de comunicarnos?

La segunda posible respuesta a la pregunta de por qué Facebook ha comprado Oculus Rift es mucho más banal pero igualmente válida. Puede simplemente que Facebook haya mirado el precio de sus acciones y haya dicho: ¿por qué no darme un capricho?

Facebook recaudó el año pasado 11.450 millones de dólares en efectivo en los parqués bursátiles. De esos 11.450 millones de dólares en efectivo, 4.000 fueron a parar a la adquisición de WhatsApp el pasado mes de febrero y 400 a la compra de Oculus VR.

Con tanto dinero en el bolsillo, ¿quién puede acusar a Facebook de ser excesivamente “derrochón”? A los inversores les gustan de, hecho, las empresas que se atreven a invertir de manera agresiva en su propio futuro, por más que ese futuro sea más bien incierto.

Las acciones de Facebook pegaron el estirón tras conocerse que la red social había comprado WhatsApp. Google ha sido elogiado en múltiples ocasiones por su afán por los experimentos tecnológicos. Y también a Amazon le han llovido las flores por sus primar las inversiones sobre los beneficios. Por el contrario, los títulos de Apple andan de capa caída últimamente por culpa de la timidez innovadora que una compañía que una vez fue adalid de las innovaciones tecnológicas.

De todos modos, y si la compra de Oculus VR resultara finalmente un fiasco para Facebook, ¿se removerían de verdad los cimientos de la red social? En absoluto, ¿qué son 400 millones de dólares en efectivo para una compañía que nada literalmente en dinero?

Si Oculus Rift no resulta finalmente ser esa “next big thing” que vaticina Zuckerberg, no pasará nada. Puede que el consejero delegado de Facebook se sienta un poco avergonzado por sus poco afinadas dotes adivinatorias, pero nada más.

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