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Digitalización y humanismo, condenados a ir de la mano

Por qué la imparable digitalización necesita barnizarse con una gruesa capa de humanismo

Lejos de estar confrontados, digitalización y humanismo deberían amalgamarse en una única entidad. Solo así la humanidad podrá salvaguardar su propio futuro.

humanismoEn una era en la que el "machine learning" y la automatización son ensalzadas hasta el infinito y más allá (y están prácticamente orladas con la aureola de "santas") la humanidad es confrontada simultáneamente con preguntas decisivas sobre su propio futuro. No en vano, el modelo económico a cuyo abrigo se ha cobijado la humanidad durante las últimas décadas está quemando (literalmente) su hábitat: el castigadísimo planeta Tierra.

Por eso es tan importante (y sumamente urgente) que digitalización y humanismo se den un fuerte apretón de manos. Solo así la humanidad podrá salvaguardar su propio futuro.

Recién iniciada la tercera década del siglo XXI es hora de pensar y actuar en sintonía con el fruto nacido del vientre de la amalgama de digitalización y humanismo, asegura Christopher Peterka en un artículo para T3N.

¿Queremos realmente que las grandes compañías digitales no sigan ordeñando como vacas en una granja azuzada por los continuos estímulos emanados de los dispositivos digitales? ¿Queremos seguir siendo arrollados por las nuevas tecnologías y explotados como proveedores inagotables de datos personales? ¿O queremos tener la oportunidad de poner el foco en todo lo positivo que los cambios tecnológicos pueden eventualmente traer al mundo en el que habitamos?

Optimismo progresista o oportunismo analógico, he ahí la cuestión

Todas estas preguntas están en realidad estrechamente emparentadas con la eterna dicotomía entre optimismo progresista y oportunismo analógico.

Quienes enarbolan la bandera del oportunismo analógico anhelan mantener el statu quo y ver a la gente y a la tecnología en conflicto aparentemente inevitable. Por su parte, quienes abogan por el optimismo progresista (mucho más saludable que el oportunismo analógico) están decididos a contemplar el mundo como un lugar donde los seres humanos y la tecnología pueden fusionarse en una entidad sumamente productiva. Como un lugar donde la humanidad se contempla a sí misma como parte integrante de un nuevo concepto: el internet de los seres (que no de las cosas).

¿Por qué trazar fronteras inamovibles entre el internet de las cosas, los social media y nuestro propio "yo cuantificado"? ¿No sería mucho más útil contemplarlo todo como parte de organismo global para decodificar su significado y desarrollar a continuación una actitud adecuada hacia él?

Es el momento de abrazar el optimismo progresista y de comenzar a contemplar la tecnología como receptáculo de las respuestas (adaptadas al futuro) a las peliagudas preguntas a las que se enfrenta el ser humano en el presente, concluye Peterka.

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