líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Por qué los códigos bidi podrían tener los días contados

A estas alturas, ya hemos visto códigos bidi pegados o insertados en todas partes y es que el uso de esta tecnología, sobretodo con objetivos publicitarios, no es nada nuevo. El problema es que, mientras el proceso que sigue la implantación de cualquier novedad tecnológica se basa en el descubrimiento, el uso excesivo seguido, en ocasiones, el nivel de uso adecuado, según Dave Wieneke el nivel adecuado de uso de los códigos bidi es posible que sea reducido y de corta duración. Y esto se debe, según afirma el especialista digital en AdAge, a que “son los anunciantes, no los consumidores, los que están tan enamorados de ellos”.

Todo tipo de especialistas han asegurado que este es “el año de los códigos bidi” y aseguran que revolucionarán la industria impresa. Pero, ¿ya nadie recuerda el Cue Cat? Se trataba de un dispositivo nacido en los años 90 que permitía a los usuarios escanear códigos de barras insertados en revistas para poder acceder a páginas innovadoras. Y los códigos bidi, aunque más novedosos, tienen mucho de esta tecnología que nunca llegó a despegar.

La ventaja de los códigos bidi está en que la tecnología para utilizarlos está en los bolsillos de la mayoría de los consumidores. Algo que juega a favor del éxito de estos códigos. Pero hay mucho más, y parece indicar que los códigos bidi podrían tener una vida muy corta.

Según afirma Wieneke, el problema está en que prometen mucho, pero realmente ofrecen muy poco. La gente puede escanear un código bidi intentando acceder a contenidos novedosos, con un valor añadido, pero en la mayoría de los casos lo único que se ofrece son contenidos y anuncios que ya se han visto infinidad de veces.

Además, los códigos bidi también pueden impedir la conversación. Esto se debe a que, en primer lugar, hay que tener en cuenta que no todo el mundo sabe lo que son estos códigos, por lo que habrá que explicar lo que son. Luego, el público sólo estará expuesto a la calidad de tu campaña o página web si está dispuesto a descargar la aplicación y ponerla en funcionamiento. El problema es que no está demasiado claro por qué alguien querría hacer todo ese esfuerzo más allá de porque a los anunciantes les gusta.

Por ello, Wieneke asegura que se trata de una tecnología de transición, y pronto veremos otras opciones que la terminarán por desplazar por completo. Ya estamos observando mejoras en el ámbito móvil que superan la captura de códigos, como las tecnologías NFC (Near Field Communications) que garantizan interfaces de mucha mejor calidad.

Tampoco hay que rechazar los códigos bidi del todo, ya que tienen algunos usos interesantes, aunque se limitan a aquellos que hacen la vida de las personas más fáciles. El problema es que los días de que estos códigos ocupen grandes carteles ya han terminado.

 

Los niños consumen cada vez más contenidos digitales a más corta edadAnteriorSigueinteLas empresas españolas también se suben a "la nube digital"

Noticias recomendadas