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Por qué los gigantes tecnológicos son "galgos" y las autoridades de la competencia son "tortugas"

Por qué los gigantes tecnológicos son "galgos" y las autoridades de la competencia son "tortugas"La multa impuesta ayer por la Unión Europea contra Microsoft supone el fin de una era que se extendido quizás demasiado en el tiempo. El ejecutivo comunitario imponía ayer una multa de 561 millones de euros al gigante del software por haber violado las normas de la competencia en el mercado de los navegadores de internet.

Pero el caso es que la historia se remonta a mucho atrás, a la época en la que los ordenadores tenían gigantescas torres de color grisáceo, los teléfonos móviles eran colosos de plásticos con teclas informes, y para conectarnos a internet utilizábamos una pequeña caja que emitía extraños sonidos al encenderse.

A mediados de las noventa Microsoft se sacaba de la manga un navegador, el famoso Internet Explorer, que comenzó una ejercer una brutal presión sobre la competencia y se aplastó por el camino a muchas de rivales. Sin embargo, a partir del año 2004 las cosas comenzaron a cambiar y surgieron nuevos competidores como Firefox, Opera y Google Chrome. Microsoft contemplaba, sin embargo, a estos rivales advenedizos desde la distancia que le proporcionaba saber que su propio navegador venía preinstalado en todos los ordenadores con sistema operativo Windows.

La “prepotencia” de la empresa de Redmond hizo que ésta se llevaran un “tirón de orejas” por parte de la Comisión Europea en 2009, una Comisión que no dudó en amenazar a Microsoft con multas millonarias si no acaba con sus prácticas monopolísticas en el mercado de los navegadores de internet. Durante un tiempo Microsoft aprendió la elección e hizo incluir un menú en el sistema operativo Windows para que el usuario tuviera la posibilidad de elegir navegador de internet. Pero la alegría duró poco y el proceso se abrió de nuevo. El gigante del software había hecho “desaparecer” el famoso menú en 15 millones de los alrededor de 670 millones de ejemplares vendidos de Windows 7. ¿El castigo de la UE? Una multa de 561 millones de euros.

Nadie duda de que la cifra de la multa es elevada, pero ¿es realmente alta para un coloso tecnológico de las dimensiones de Microsoft? Los 561 millones de multa que la compañía de Steve Ballmer tendrá que abonar a la Comisión Europea es el equivalente de lo que Microsoft ganó en apenas una semana y media durante el último trimestre de 2012.

De todos modos, y al margen de la cuantía de la multa, el verdadero problema es otro y es que la sanción viene sencillamente demasiado tarde. Llega en un momento en que los smartphones tienen más poder que los antaño omnipotentes PCs. En un momento en el que realmente ha dejado de haber problemas en el mercado de los navegadores web. En un momento en el que la superioridad de Microsoft en este mercado hace mucho que pasó a la historia.

Hoy por hoy, la corona de “rey” de los navegadores se la ciñe en Europa Google Chrome (35%), seguido de Firefox (28%) e Internet Explorer (23%). La multa de la Unión Europa llega, por consiguiente, en un momento, en que los competidores de Microsoft en el mercado de los navegadores han logrado desbancar a un rival que hace no mucho parecía todopoderoso.

En todo caso, y pese a su tardanza, la sanción a Microsoft no cae tampoco en saco roto y puede ser contemplada como una forma tardía de justicia. Y muestra además lo impotentes que son en realidad las autoridades de la competencia contra la dinámica de los mercados tecnológicos, explica Stefan Schultz en Spiegel.

La empresa de investigación de mercados Gartner calcula que en 2013 el mercado de los apps móviles alcanzará un volumen de 25.000 millones de dólares. Hace cinco años tales aplicaciones ni siquiera existían. En un mercado tecnológico tan cambiante las autoridades de la competencia están literalmente desarmadas contra las empresas que habitan en ese mercado. Y cuando quieren proteger a alguien, les tiemblan a menudo las piernas.

Un ejemplo de la industria de los chips: cuando las autoridades europeas de la competencia impusieron en 2009 una multa récord de 1.060 millones de euros a Intel, esta compañía ya había “machacado” a la competencia y detentaba más del 80% del mercado de los chips.

Un ejemplo del mercado de los buscadores: las empresas que compiten directamente con sus productos con Google son “castigadas” desde hace años en los resultados de búsqueda del buscador del gigante de internet. La Comisión Europea ya amenaza con una multa a Google, pero la sanción, como en el caso de Microsoft, llegará demasiado tarde.

El mercado tecnológico se mueve a la velocidad del rayo, pero las autoridades de la competencia lo hacen a paso de tortuga y por eso sus multas y sanciones llegan siempre demasiado tarde.

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