Digital

Una mirada positiva del mundo en medio de la mayor revolución tecnológica de la historia

Por qué los robots van a conquistar el mundo (y a ponérselo en bandeja a los humanos)

La velocidad vertiginosa del desarrollo tecnológico ha dado origen a teorías sobre la supremacía de las máquinas. Sin embargo, en un panorama aparentemente negro, hay luz al final del túnel.

Por qué los robots van a conquistar el mundo (y a ponérselo en bandeja a los humanos)Inteligencia artificial, realidad virtual, Big Data, robots, blockchain. El presente y el futuro de los negocios pasa, indudablemente, por la tecnología y adaptarse a ella es fundamental para cualquier negocio si no quiere ser engullido por este tsunami digital que está a punto de llegar.

En la industria todo el mundo parece tener clara la necesidad de nadar a favor de la corriente, pero son pocos los que cuentan con un salvavidas que les mantenga a flote en caso de que la marejada empeore.

El miedo y la incertidumbre reinan hoy en un mercado cambiante y complejo. Pero, a pesar del pesimismo, hay luz al final del túnel. Una visión positiva de la tecnología es hoy más necesaria que nunca y Silvia Leal, experta en transformación digital, ha querido compartir el porqué durante su intervención en MABS 2018.

Datos, estudios e investigaciones ha dibujado en los últimos años, un panorama bastante negro. Los titulares apocalípticos copan titulares en todos los medios de comunicación del mundo, pero “esto es solo una cara de la moneda que nos indica que nos tenemos que poner las pilas. La realidad es que estamos ante una oportunidad”.

Una puerta abierta en el terreno laboral en el que, si bien la destrucción de empleos es inevitable, la tecnología creará nuevos puestos acordes a las necesidades de un nuevo entorno.

“Las oportunidades de negocio son brutales, pero sobre todo el impacto que tendrá en nuestra vida es lo que marcará la diferencia”, comenta Leal.

Las mejoras que brinda la tecnología ya son evidentes aunque muchas veces se nos pasen por alto. Ámbitos como la medicina se han beneficiado de las nuevas herramientas digitales. “El 70% de las personas que hoy están en una cama de un hospital, hace 30 años estarían muertos. Eso es gracias a la tecnología a la que nos tenemos que subir como empresas y como personas”, explica.

Pero, ¿como subirse a esta ola imparable? La respuesta está, para Leal, en la propia tecnología. Desde el blockchain, hasta la realidad virtual, el internet de las cosas o la inteligencia artificial se convertirán en las verdaderas aliadas para los negocios, solo hay que saber ver dónde están las oportunidades.

La realidad aumentada, por ejemplo, tuvo su primera aplicación en los años 40, cuando era utilizada en el ámbito militar. Poco a poco, su desarrollo y nuevos usos, han abierto todo un abanico de posibilidades que contribuyen al bienestar de las personas.

La educación y la psicología para que los niños aprendan interactuando con los personajes históricos o la educación sanitaria son solo algunos ejemplos de su potencial. “Esta tecnología esta hace mucho tiempo pero hoy se democratiza”.

El blockchain es quizá una de las tecnologías que más interés generan y, al mismo tiempo, la más desconocida. Este sistema de bases de datos transaccionales, en el que la integridad y la seguridad de la información no la garantiza un gobierno, una entidad o la gente, sino las múltiples copias de información que existen sobre los mismos datos es una de las grandes promesas.

“Para poder hackearlo tendríamos que atacar el 51% de ordenadores en 10 minutos y eso es imposible. Esto está poniendo en jaque a las empresas y bancos”, añade la ponente.

La ciencia ficción es la responsable de la popularización de los robots, el internet de las cosas o la inteligencia artificial. Libros y películas nos han trasladado a lo largo de la historia a nuevos y hasta ahora imposibles mundos en el que las máquinas dominaban a la humanidad o los objetos inteligentes interactuaban con las personas.

Una realidad que, actualmente, no parece tan alejada. Hay que remontarse al imperio austrohúngaro para conocer el origen de la palabra robot. Por entonces, significaba siervo.

Con el paso de los años, la sofisticación de la tecnología ha llevado del papel y de la pantalla a la vida real a bípedos humanoides que fumaban, mascaban chicle y apenas pronunciaban 800 palabras. Hoy ya son capaces de correr e incluso reconocer el estado de ánimo de las personas y responder a él de manera adecuada.

Los negocios de seguros, la ayuda a niños discapacitados o la compañía a ancianos se encuentran entre sus posibles aplicaciones.

La conectividad entre los objetos o el denominado Internet de las Cosas está cada vez más popularizada. Relojes, coches o electrodomésticos ya hacen uso de esta tecnología.

Sin embargo, todavía hay mucho terreno por explorar. Uno de los campos más importantes es el de la salud en el que esta tecnología de sensores puede ser la esperanza para los 387 millones de personas que tienen diabetes en el mundo.

Pincharse insulina o monitorizarse de manera constante para mantener la glucosa a raya será cosa del pasado gracias al internet de las cosas que, además, permitirá reducir un 20% el coste de los tratamientos de los pacientes crónicos.

Asimismo, la mayor eficiencia de las ciudades y edificios permite reducir un tercio el consumo de agua, un cuarto el energético y un 40% las emisiones de CO2.

Predecir resultados de partidos de fútbol, la comisión de delitos o los infartos repentinos es ya la realidad del Big Data. Su futuro pasa por los chatbots que, aunque nacieron en los años 60 en el MIT, según Gartner, se espera que en 2020 hablemos con ellos más que nuestra propia pareja.

La velocidad a la que se produce el desarrollo tecnológico asusta y son muchos los que se preguntan dónde reside entonces el papel de los humanos.

“Nosotros no somos perfectos y la tecnología, hecha a nuestra imagen y semejanza, tampoco. Estamos en un momento de reubicación de tareas y tenemos que ser capaces de entender dónde nuestra humanidad tiene que aportar”, explica Leal.

Dentro de las empresas, la adaptación tecnológica empieza por la cultura. “Es necesario establecer e impulsar una cultura en la que las personas apuesten por innovar y no se dejen el alma en casa., si no, por mucha tecnología que compremos, no servirá de nada. Todos podemos sumarnos a esta revolución. Solo hace falta tener ideas claras y mucha determinación”.

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