Digital

Por qué para hacer vídeos virales hacen falta mucho más que lágrimas y bebés "bailongos"

evianMuy a menudo los anunciantes le espetan a las agencias una frase que, de sólo escuchar, provoca auténticos escalofríos a los publicitarios: "Queremos un vídeo viral".

Pero, ¿es acaso la viralidad algo que se pueda planificar? Lo cierto es que no. Jugar a sacarse de la chistera un vídeo viral es como jugar a la lotería (y esperar que nos toque el "gordo"). Es decir, que las probabilidades de fabricar un vídeo viral "ad hoc" y que esté se convierta de verdad en un fenómeno viral son escasas, muy escasas.

No obstante, no desespere. A falta de ideas (virales), buenas son las ideas de las demás. Y las ideas que recoge a continuación OnlineMarketing.de han demostrado ser el colmo de la viralidad:

1. Enviar productos al espacio exterior
¿Se acuerda del salto estratosférico protagonizado en su día por Felix Baumgartner para Red Bull? Seguro que sí. El vídeo con su salto acumuló más de 39,5 millones de reproducciones en YouTube. Red Bull tuvo suerte, mucha suerte. Después muchos intentaron emular la hazaña viral de Red Bull, pero ninguno, ni siquiera un simpático “muñeco” de LEGO viajando por el espacio, se acercaron a la fenomenal proeza de Red Bull. Una proeza que podría haberse convertido en una monumental “metedura de pata” si algo hubiera fallado (que hubiera podido fallar). ¿La moraleja? Que la viralidad es lamentablemente presa de la suerte.

2. Hacer llorar al espectador a lágrima viva
“#Heimkommen”, el spot de Edeka en el que un abuelo llega al extremo de fingir su propia muerte para reunir a su familia, fue sin duda la sensación viral de la última Navidad. ¿Por qué? Porque nos hizo llorar y las lágrimas han estado siempre muy bien avenidas con la viralidad. También John Lewis, consciente de que el espectador es a veces tremendamente “llorón”, apostó por las lágrimas en su último spot navideño, protagonizado por un anciano solitario.

3. Poner a bailar a un puñado de bebés
Los bebés, los gatitos y los perritos son el triángulo mágico de la viralidad. No hay más que echar un vistazo al canal de Evian en YouTube, llenos hasta los topes de bebés que, con la ayuda de los prodigios de la informática, bailan como auténticos profesionales.

El espacio exterior, las lágrimas y los bebés ayudan en ocasiones a las marcas a conquistar la codiciada viralidad. Pero meter estos ingredientes en la coctelera no nos garantizará en absoluto el éxito. Sobre todo teniendo que en cuenta que la viralidad tiene mucho que ver con sorprender al espectador. Y copiando lo que otros han hecho antes difícilmente se abrirán como platos los ojos de la audiencia.

¿La clave de la viralidad? En realidad no hay ninguna. Y si la hubiera sería la emoción y la anticipación a las reacciones (posiblemente adversas) de la audiencia.

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir