Digital Marketing

Máquinas contra personas, ¿dónde está el límite?

¿Pueden las máquinas ganarnos el pulso?

El sector de la hostelería podría ser el primero en perder este pulso al que nos han retado las máquinas, especialmente las personas encargadas de la cocina.

máquinas

El miedo al futuro viene dado por las nuevas tecnologías, en especial por los robots, ya que se perciben de forma negativa. Los puestos de trabajo que no tienen que ver con el mundo digital corren peligro y agricultores, ganaderos, camareros y cocineros, entre otros muchos, siguen su rutina con la incertidumbre de qué pasará con ellos en unos años.

La revolución digital hace que las empresas inviertan en innovación, creando una guerra entre sus empleados y las máquinas que esperan introducir en las plantillas. El mundo de la hostelería, en concreto, es el que más se está sintiendo amenazado por estos cambios.

Algunos restaurantes ya cuentan con robots que sirven la comida en bandeja y son capaces de lanzar el pedido a cocina. Aunque los camareros no tienen por qué tener miedo (de momento) porque la tendencia es que la gente prefiere el trato humano a una máquina. El verdadero problema se encuentra en la cocina, donde la persona ni se ve, ni interacciona. Al cliente no le importa si su comida está hecha por un robot o por alguien de carne y hueso.

Expansión comenta esta situación, alegando que las máquinas serán capaces de manipular y trabajar los alimentos con un control de calidad mejor que el humano, a la vez que evitarán el desperdicio alimentario. El debate se centrará en los impuestos a pagar por el restaurante si, en lugar de contratar personas, compran robots.

Este tipo de tecnología viene de la mano con la innovación de los automóviles y según Patrik Bergareche, director general de Just Eat, podría adentrarse en España en 2024, coincidiendo con la entrada de dichos los vehículos de autonomía total, también conocidos como nivel 5. Patrick afirma que "lo que queremos ver es cómo podemos beneficiarnos de estas tecnologías tan punteras para intentar satisfacer problemas de nuestro negocio y de la economía global".

Es cierto que estas nuevas tecnologías pueden ayudar a cambiar el mundo, como por ejemplo, la crisis climática que estamos viviendo. Para conseguirlo tenemos que entender el papel que juega y observar sus posibilidades. Pero, ¿dónde se encuentra el límite moral? El reto se centra en encontrar este equilibrio entre máquina y trabajador.

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