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¿Realmente resulta peligroso Alexa? Así cuida Amazon de nuestra privacidad

amazon-echoEl avance de las nuevas tecnologías y la rápida expansión de internet han cambiado por completo nuestras vidas. Las formas en las que nos relacionamos, comunicamos o consumimos poco o nada tienen que ver con el escenario en el que nos movíamos hasta hace no muchos años.

La tecnología cada vez está más presente en nuestras vidas y parece que nadie tiene inconveniente (o al menos no lo manifiesta de forma notoria) ante el batiburrillo de dispositivos que nos acompañan de forma inseparable.

¿El motivo? Todo es poco si el objetivo es hacernos la vida un poco más fácil. Pero seamos sinceros. Nos escondemos detrás de esta premisa para no reconocer que hemos decidido de forma voluntaria suspender nuestra privacidad.

Basta echar un vistazo a cualquier estudio para comprobar que, la gran mayoría de nosotros estamos dispuestos a renunciar a nuestros datos a cambio de una mejor experiencia en el todopoderoso mundo online.

Si dedicásemos unos instantes a analizar realmente para qué se están utilizando nuestros datos, seguramente más de uno se negaría a seguir regalándolos por descuentos o servicios más personalizados.

¿Está realmente en peligro nuestra privacidad?

Una pregunta que cada vez nos formulamos con mayor (y preocupante) frecuencia. Esta cuestión ha ido ganando terreno ante el auge de los asistentes virtuales. Unos sistemas que tienen por objetivo hacernos la vida más fácil.

¿Cuál es el precio que pagamos por esa comodidad? Nuestra privacidad. Estamos ante un pensamiento que se extiende lentamente entre los consumidores ante el incipiente interés que despiertan nombres propios como son Alexa, Siri o Google Home.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que estamos hablando de una combinación de sistemas automáticos de reconocimiento de voz y comprensión del lenguaje natural. Un mecanismo que permite identificar y responder a las solicitudes de voz que lanzamos a estos asistentes.

Todo a través de la interfaz de un sistema de control inteligente por voz (IVCS por sus siglas en inglés).

¿Cómo funcionan realmente estos sistemas?

Lo primero que debemos hace es configurar una palabra de activación del IVCS. En el caso de Amazon Echo podemos elegir entre “Alexa”, “Amazon” o “Echo”. A menos que apaguemos los micrófonos (por si no lo sabían, cuenta con siete) o pulsemos el botón de control remoto para activar/desactivar sus capacidades, Amazon Echo está siempre escuchando.

Puede que a muchos esto les parezca una forma eficiente de poder satisfacer cualquiera de sus necesidades al instante. Pero repetimos, en caso de que no sea desactivado, Amazon Echo escuchará aquello que capte.

Durante las últimas semanas hemos conocido casos en los que el resultado de esta escucha activa constante no ha terminado como se esperaba. En otros, puede que tenga algunos beneficios.

Volviendo al funcionamiento de Amazon Echo, desde Ad Age señalan que cuenta con una capacidad de almacenaje de sonido de 60 segundos. Un tiempo más que prudente para captar de forma efectiva el mensaje que estamos proponiendo.

Desde la compañía de Jeff Bezos siempre han mantenido que todo lo recogido por Amazon Echo queda almacenado en el dispositivo y nunca en la nube. Una forma de curarse en salud para que nadie acuse a la empresa de los que podríamos denominar como un “espionaje consentido”.

Las grabaciones se borran cada 60 segundos siendo reemplazadas por las siguientes. Únicamente transmite una fracción de segundo previa a la palabra clave de activación a la que hacíamos referencia al inicio de este artículo.

En el caso de Alexa podemos encontrar un registro de las consultas a través de la aplicación. Algunos escépticos no dudan en señalar que esos 60 segundos que la empresa asegura borrar quedan registrados en una base de datos con la intención de entrenar el sistema para hacerlo más y más inteligente.

Ahora está en sus manos confiar (o no) su privacidad y la de su entorno en estos dispositivos. ¿Realmente está dispuesto a suspender de forma voluntaria un bien tan preciado? Todo depende de si la política de privacidad de Amazon y otras compañías le convencen lo suficiente.

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