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¿Se ha pervertido la publicidad online hasta el punto de convertirse en inmoral?

big brotherAllá por 1999, cuando la burbuja puntocom estaba en su punto más álgido, un puñado de "techies" (Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger) redactaron el denominado "Manifiesto Cluetrain", un documento integrado por 95 tesis que nació en su día para convertirse en una suerte de biblia para las empresas de la entonces aún incipiente economía digital.

Casi 16 años después de que el "Manifiesto Cluetrain" viera la luz por primera vez, este mítico documento ha decidido pasar por chapa y pintura, publicando una actualización bautizada con el nombre de "New Clues" que no ha dejado indiferente a nadie.

En "New Clues" sus autores, Doc Searls y David Weinberger, recuerdan con añoranza el carácter abierto de la primigenia red de redes y critican la descarnada comercialización que se está haciendo actualmente de internet.

Buena parte de los “palos” en “New Clues” se los llevan las hoy omnipresentes apps móviles, unas apps que están destrozando el espíritu de conexión con el que nació en su día la red de redes, asegura Doc Searls, uno de los autores del “Manifiesto Cluetrain” de nueva hornada, en una entrevista concedida al diario alemán Die Zeit.

“A diferencia de las páginas web, las apps existen de manera aislada. No presentan apenas conexiones con la red”, apunta Searls. “El hipervínculo es un poderoso avance en el universo de la red de redes abierta y, dejándolo atrás en beneficio de las apps, estamos privándonos de algo muy importante que antes sí era posible”, dice. “Internet siempre ha sido y debería seguir siendo gente procedente de todos los rincones del planeta que se comunica entre sí”, apostilla.

Internet es un invento muy joven. Nació hace 20 años y, aunque instalado en la edad adulta, está muy lejos de haber madurado, dice Searls. Con apenas dos decenios sobre sus espaldas, “la red no es ni mucho menos una catedral, es como mucho un andamiaje. Pensemos, por ejemplo, en la privacidad. En sus orígenes, la privacidad ni siquiera formaba parte del diseño de internet”, señala. “En el mundo físico hemos necesitado 10.000 años para construir algo similar a la esfera privada y vestirnos con ropa. En la joven red de redes estamos desnudos y las empresas se aprovechan de eso. El equivalente a la ropa en internet está aún por inventarse”, indica.

En la actualización a la nueva era digital del “Manifiesto Cluetrain” sus autores no se muerden la lengua de la hora de criticar a la publicidad online. Aprovechándose de la desnudez de quienes habitan la red de redes, “la publicidad se ha pervertido terriblemente hasta convertirse en inmoral. En el mundo real una tienda no me colocaría nunca un espía sobre mi hombro después de haber formalizado una compra. Sin embargo, en la web este tipo de comportamiento se ha convertido en estándar y no por ello deja de ser horripilante”, subraya Searls.

No obstante, la aterradora publicidad online parece tener los días contados. “La publicidad online actual es una burbuja. Y tarde o temprano estallará. El mayor error que cometen los anunciantes a la hora de aproximarse a la publicidad online es creer que la gente quiere comprar constantemente. Esta falsa creencia provoca que mucho dinero se vaya por el desagüe. Aun así, tarde o temprano la publicidad online tal y como la conocemos morirá. Este viejo modelo está tocado de muerte”, asegura Searls.

Eso sí, la solución a la publicidad online actual no pasa ni mucho menos, como algunos creen por el Big Data. “Lo que las máquinas creen saber sobre el ser humano es rematadamente falso en la mayor parte de los casos”, recalca Searls.

¿Qué opina, por otra parte, Searls de que internet esté actualmente en manos de unas pocas empresas como Google y Facebook? “El arrebatador poder de empresas como Google y Facebook nos convierte en seres terriblemente vulnerables. Al fin y al cabo, gran parte de nuestra vida está almacenada en los bancos de datos de las grandes empresas tecnológicas. Y esos bancos de datos, no lo olvidemos, son totalmente opacos”, destaca.

Aun así, y pese al omnipotente GAFTA (Google-Apple-Facebook-Twitter-Amazon) que gobierna actualmente la red de redes, Searls cree que este imperio tarde o temprano caerá. Hace unas décadas la red de redes estaba en manos de empresas como Sun Microsystems, Commodore, Atari e IBM. Actualmente, la mayor parte de estas empresas están muertas o de capa caída y el trono online está ocupado por GAFTA. Pero ese trono cambiará tarde o temprano de dueño. Ya lo hizo en su día y volverá a hacerlo en el futuro, profetiza Searls.

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