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¿Serán los robots los mejores (y más fogosos) amantes del futuro?

Los robots que asumen características (y actividades) a priori reservadas única y exclusivamente a los seres humanos de carne y hueso es un campo emergente de investigación al que le quedan aún muchísimas balas en la recámara.

Sin embargo, en la relación (cada vez más estrecha) entre humanos y robots hay un tema que tiende injustamente a ser soslayado: el sexo.

Con la intención de dar mayor visibilidad a un tema que será al parecer la “comidilla” del futuro (el sexo entre robots y seres humanos), la Foundation for Responsible Robotics publicó la semana pasada un informe que pretende prender la mecha del debate público sobre el “sexo robótico”.

Los avances tecnológicos que se divisan en el horizonte hacen más que posibles los robots con fines única y exclusivamente sexuales. Y su impacto promete ser absolutamente decisivo para la humanidad, advierten los autores del estudio de la Foundation for Responsible Robotics.

Por lo pronto, el hecho de que la mayor parte de robots concebidos para procurar placer sexual sean antropomórficos, femeninos e inspirados claramente en la pornografía hace aflorar miedos que son absolutamente legítimos.

Aun así, parece que en el futuro habrá robots sexuales que brindarán orgasmos (como si no hubiera mañana) tanto a hombres como a mujeres.

Actualmente únicamente cuatro compañías (todas sitas en Estados Unidos) fabrican robots sexuales (que son hoy por hoy más muñecas que robots). Pero, colgándose del brazo de los avances imparables en el campo de inteligencia artificial, esas muñecas serán en el futuro todo un prodigio de la interactividad, profetiza Matt McMullan, CEO de Abyss Creations (una de las pocas empresas que tiene actualmente la mirada puesta en el sexo robótico).

En torno al sexo con robots siguen existiendo aún muchísimos tabúes, pero sería bueno (por el bien de la humanidad) que la comunidad científica aniquilara pronto tales tabúes (antes de que sea demasiado tarde).

Al fin y al cabo, los robots sexuales (como gadgets que son) son susceptibles de caer en las garras de los hackers (y de poner en severos aprietos a los datos personales de sus amantes humanos).

Aunque la proliferación de robots sexuales podría potenciar (aún más) el aislamiento de la sociedad, también es cierto que estos podrían ejercer de excelentes terapeutas sexuales para personas impedidas y de edad avanzada, sugiere la Foundation for Responsible Robotics en su estudio.

Está claro que en torno a los robots sexuales surgen muchísimos interrogantes de índole ética y moral, que deberían responderse lo antes posible (antes de que nuestros compañeros de cama sean casi al 100% de naturaleza robótica y sea ya demasiado tarde para disquisiciones de tipo moral).

 

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