Digital

Así lo relatan Sven Carlsson y Jonas Leijonhufvud en su libro

Spotify quiso trasladar su plataforma al mercado televisivo

La compañía sueca de música en streaming se embarcó en un proyecto para crear una plataforma de contenidos televisivos en 2011 pero desistió ante la complejidad del negocio de la televisión

Spotify-Netflix

Los periodistas suecos Jonas Leijonhufvud y Sven Carlsson sacaron a la luz el pasado mes de mayo su libro Spotify Unfold. En sus inicios, esta obra que relata los entresijos de buena parte del nacimiento y desarrollo de la plataforma de música en streaming pasó desapercibida. Sin embargo, el manuscrito nos deja conocer detalles realmente interesantes sobre Spotify.

Al parecer, la plataforma sueca de reproducción de canciones online quiso subirse al carro de la televisión en streaming allá por 2011. Así, aprovechando la constante y veloz transformación del modelo de negocio televisivo y audiovisual, dio comienzo a un proyecto para implementar una plataforma de vídeo siguiendo su propio formato musical.

Su sueño, en definitiva, era mejorar el Netflix de la época, que apenas funcionaba por aquel entonces como generador de contenidos. Su ambición, a su vez, era competir directamente con Hulu y Apple TV. Sin embargo, como nos cuenta el libro, la ilusión del gigante sueco fue desapareciendo a los pocos meses de trabajo, hasta acabar desechando la idea. La principal razón, las continuas y costosas complicaciones que iban surgiendo.

Spotify-Netflix

El libro, por su parte, recorre la historia de la empresa en general. Repasa minuciosamente sus éxitos y fracasos, desde sus inicios en 2006 hasta la actualidad de la mano de estos reporteros especializados en tecnología del medio Di Digital. Entre otras anécdotas e historias, los autores suecos narran cómo el fundador de la compañía buscaba aliarse con Facebook a su llegada a EE.UU., o los diversos intentos de compra de Google y Microsoft. Sin embargo, la historia más llamativa es esta aventura televisiva.

Para empezar, desvelan que el proyecto fue bautizado en honor a un personaje de Marvel, Magneto. Según explican, no llegó a buen puerto por las reticencias de Daniel Ek de arriesgar todo lo conseguido por un proyecto de futuro incierto. El creador de Spotify tenía grandes dudas acerca de la viabilidad de una iniciativa que embarcaba a la empresa en un viaje dentro de un mundo, el televisivo, desconocido para ellos. Los autores, de hecho, señalan que "las licencias de los contenidos resultaron ser muy caras, en particular los derechos de retransmisión de deportes".

A su vez, añaden que "Daniel es un gran seguidor del Arsenal y quería que Spotify TV ofreciera fútbol en directo, como la Premier League. Pero no consiguieron cerrar una oferta lo suficientemente buena para hacer un lanzamiento comercial". "Daniel quería que Spotify se aproximara a la televisión de la misma forma que lo había hecho con la música, quería construir una plataforma tecnológicamente superior primero, y después resolver los temas de derechos en segundo término", afirma por otra parte Leijonhufvud.

Spotify-Netflix

Como explican en el libro, Spotify había triunfado en el mundo musical debido a que ofrecía una tecnología extremadamente atractiva para la industria musical. De esta forma, consiguieron convencer a los gigantes de la industria de que cediesen sus propiedades a este servicio, a pesar de que al principio fuese completamente gratuito. Con el tiempo, la publicidad y los servicios de pago premium acabaron dando rédito a esa inversión. "A Ek le tomó mucho tiempo entender cómo funcionaba la industria de la televisión; cómo, aun siendo un distribuidor, todavía tienes que pagar mucho dinero por el contenido", aseguran los escritores.

La pareja de periodistas relata también que Ek decidió crear un equipo de 70 personas para el desarrollo del proyecto, que se extendió durante años y le costó millones de dólares. En relación a esto, Carlsson cuenta que "los derechos resultaron ser muy costosos y la idea era ofrecer una programación normal de televisión, como noticias o deportes. Acabaron por darse cuenta de que tener una oferta atractiva iba a requerir más dinero de lo que la compañía valía en ese momento, en 2014".

Además, el precio del futuro servicio era otro de los impedimentos que obstaculizaron el proyecto. "O tendrían que diluir el contenido para mantenerlo bajo u ofrecer algo que no iba a poder competir en términos de precio con Netflix, por ejemplo", amplía el periodista.

Spotify-Netflix

Carlsson apunta también que "si Spotify hubiese lanzado su televisión, Netflix, Hulu y Apple hubiesen tenido un competidor europeo a tener en cuenta". "Quién sabe si hubiesen triunfado. Spotify no entendía la industria musical tampoco en sus inicios y lograron el éxito convirtiéndose en la mayor compañía de música por streaming. Pero la apuesta era muy alta, no podían arriesgarse a destruir el núcleo del negocio de la música aventurándose en otra área con perspectivas inciertas. Daniel fue prudente al aparcar el proyecto", añade Leijonhufvud.

El mismo año de su salida a bolsa, en 2008, Spotify llegó a disponer de un software puntero gracias al programador Ludvig Strigeus. No sólo eso, sino que diseñaron incluso un mando a distancia similar al de Apple TV, como expone el libro. "Hicieron esta plataforma increíble que permitía cambiar de canales muy rápidamente, predecía tus preferencias y guardaba los programas que podrías querer ver a continuación. Toda la experiencia era rápida y fácil, que no era el caso entonces con los demás", asegura Leijonhufvud. Sin embargo, la compañía sufría pérdidas por aquel entonces, y tuvo que elegir entre la música o el sueño de la televisión.

Spotify-Netflix

Por parte de la compañía sueca, el interés por la publicación ha sido mínimo. Los autores, que habían trabajado a través de su medio con la compañía previamente, no recibieron ayuda de ningún tipo. Incluso con el libro publicado, Spotify no ha mostrado excesivo entusiasmo, a pesar de haber recibido copias del mismo.

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