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Steve Chen, padre de YouTube, se pasa al "porno culinario" con su nuevo invento #SXSW

pornoSteve Chen, cofundador de la plataforma de vídeo por excelencia, YouTube, ha sido "padre" de nuevo. Y ha aprovechado para presumir de "paternidad" en el festival South by Southwest (SXSW), donde presentó ayer en sociedad su nuevo invento: Nom.

La nueva "criatura" de Chen es una plataforma de "live video" dedicada a la mayor gloria de los amantes del buen yantar.

Desde Nom, que enarbola la bandera del "porno culinario" que tanto triunfa actualmente en la red de redes, los usuarios que así lo deseen podrán filmarse a sí mismos mientras ejercen de "cocinillas" y tendrán asimismo la oportunidad de emitir sus propios "shows" de cocina.

La idea que ha hecho posible Nom, del que también es “padre” Vijay Karunamurthy, comenzó a germinar el año pasado, cundo Chen y su socio se las ingeniaron para recabar los apoyos de “superstars” como el cantante surcoreano Psy (responsable del videoclip viral “Gangnam Style”), el actor Jared Leto (ganador de un Oscar por Dallas Buyers Club) o el cocinero californiano Corey Lee, que contará con su propio canal en Nom.

chen

Durante su intervención en SXSW, que se celebra actualmente en Austin (Texas), Chen aprovechó, más allá de para loar las maravillas de su nuevo invento, para recordar los inicios de su “hijo” más famoso, YouTube, que salió en su día del cascarón con la intención de ser una suerte de web de citas. “La idea inicial era que la gente pudiera presentarse en vídeos muy cortos”, explicó Chan. Sin embargo, después de cinco días en el mercado como web de citas, nadie se había registrado y los creadores de YouTube decidieron abrir el portal para la publicación de todo tipo de vídeos. En febrero de 2005 Chen y Chad Hurley registraron juntos la web www.youtube.com. Y sólo 19 meses después el “vástago” de Chen y Hurley fue engullido por Google por la cifra récord de 1.650 millones de dólares.

El acuerdo de compra con Google se gestó en un discretísimo restaurante emplazado en una autopista californiana, recordó Chen. “Estaba tan nervioso que apenas pude comer nada”, señaló. Sin embargo, parece que el bueno de Chen pudo controlar los nervios y firmar, sin que le temblara el pulso (o quizás sí que le tembló), un contrato de compra por la friolera de 1.650 millones de dólares.

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