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El smartphone, ese gran espía

Su smartphone le escucha, pero quizás no sea tan grave

Es cierto, el smartphone es muy "cotillas" y andan siempre pendientes de lo que se dice. Pero esto no supone un riesgo real para las personas.

smartphoneTodos los usuarios han tenido alguna vez la extraña sensación de que algo les espía. Por ejemplo, estar hablando con un amigo o un compañero de trabajo sobre lo genial que sería ir de vacaciones este año a París, y encontrar que, en los días siguientes, los anuncios de Facebook le sugieren ofertas para viajar a la capital francesa. El sospechoso habitual en estos casos suele ser el smartphone. Pero, ¿de verdad ese dispositivo perenne en el bolsillo es una especie de espía de los anunciantes y plataformas o todo aquel que lo piense debe salir corriendo a por un gorro de papel de aluminio?

Pues, según el doctor Peter Hannay, senior security consultant de la firma de ciberseguridad Asterisk, el móvil, efectivamente, escucha las conversaciones. Pero no es tan diabólico como pudiera parecer.

Que el smartphone escucha es una conclusión bastante sencilla. Al fin y al cabo, cuando el usuario dice "hey Siri", "hey Bixby" o "okay Google", un asistente de voz se activa para iniciar una conversación. Dejando de lado esto, cualquier dato que se provea tan solo se procesa en el propio dispositivo. Lo que ocurre es que cualquier aplicación de terceros, como Facebook, sigue teniendo acceso a estos datos.

E incluso este tipo de aplicaciones pueden definir sus propios "gatillos" con los que se activa el micrófono del smartphone. Según explica Hannay, no hay un conocimiento oficial sobre cómo funcionan y, debido a la encriptación de los datos, es muy complicado definirlos.

Aplicaciones como Facebook o Instagram podrían tener miles de "gatillos" de estos. En una conversación casual con un amigo, tan solo decir que se necesitan unos vaqueros nuevos podrían activar el micrófono. La palabra clave de todo esto es "podrían", ya que todas las compañías niegan vehementemente escuchar a sus usuarios, según Vice.com.

Pero Hannay afirma que, desde un punto de vista de marketing, tiene todo el sentido del mundo que se utilicen estas escuchas. El periodista Sam Nichols decidió probarlo por sí mismo. Durante cinco días, dijo frases que teóricamente podrían activar el micrófono, expresando su deseo de comprar camisas baratas para el trabajo y de regresar a la universidad.

Los cambios en los anuncios de Facebook aparecieron en poco tiempo. De repente, se desplegaron ante él opciones de cursos en varias universidades, junto a marcas de ropa barata. Peter Hannay asegura que ningún dato está a salvo perpetuamente en 2018, pero ninguna compañía vende directamente sus datos a los anunciantes. Porque los anunciantes no los necesitan.

"En vez de decir que hay una lista de personas que se corresponden a sus peticiones demográficas, expresan "Por qué no me das algo de dinero y yo haré que toda esa parte de la demografía que está interesada en tu producto te vea". Pero quieren ofrecer acceso exclusivo a esa información, por lo que intentan mantenerla en secreto todo lo que sea posible". Eso sí, estas plataformas deben ceder los datos a organismos y agencias gubernamentales, como la CIA.

En conclusión, los smartphones están escuchando realmente todo lo que se dice. Pero no es algo que debería resultar escalofriante, pues no hay ninguna diferencia explícita entre atender una conversación o un historial de búsqueda. "No es lo ideal, pero no creo que sea un riesgo real para la mayoría de la población", concluye Hannay.

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