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Tecnología publicitaria: la bomba de relojería que hará saltar por los aires la industria

Tecnología publicitaria: la bomba de relojería que hará saltar por los aires la industria

Es ya conocida por todos la aversión que el Ad Contrarian, Bob Hoffman, siente hacia la tecnología publicitaria.

Como ferviente defensor que es de mantener la esencia de la publicidad más tradicional, ha hecho una vez más una crítica pública hacia la deformación que, a su parecer, está sufriendo la industria a raíz del mundo online.

Lo ha hecho en una intervención durante un evento de la World Federation of Advertisers celebrado en Toronto y ha querido compartir parte de su discurso con sus lectores.

Así, Hoffman comienza defendiendo la integridad del sector asegurando que en su conjunto “la gente del marketing es buena gente”.

“Queremos ayudar a nuestras marcas y clientes a alcanzar el éxito. Queremos crear buenos productos para los consumidores y ofrecerles buenos servicios”, continúa.

Y destaca que si “nos diésemos cuenta de que algo que hacemos y que puede ser beneficioso para nuestra compañía pero claramente dañino para los consumidores, para la industria y para la sociedad, desearía que tuviésemos la integridad suficiente para ponerlo bajo escrutinio”.

Sin embargo, lamenta, esta es la situación ante la que nos encontramos en la actualidad.

Y todo a causa de una tecnología que, a pesar de haber comenzado como un método para ofrecer anuncios en la web, ha mutado en un verdadero monstruo.

“Está subvirtiendo la relación de la industria con el público. Ha permitido un pozo de corrupción y un océano de fraude. Pone nuestyra información personal en manos de los criminales. Ha devaluado el trabajo de los publishers online. Está degradando nuestros medios y nuestro periodismo. Produce desconfianza en los marketeros. Es despreciado por el público”, explica Hoffman.

Ante este panorama, el famoso Ad Contrarian hace una recapitulación de la situación en cifras y es que, más de 600 millones de dispositivos conectados cuentan con ad blockers; el 90% de los marketeros revisarán su inversión en programática este año; el 60% de los presupuestos programáticos se quedan en los intermediarios; la tecnología publicitaria lleva el dinero a los publishers de más baja calidad o a Facebook y Google que, aunque muchos los consideren lugares seguros, son un “duopolio arrogante” que han rechazado aceptar los estándares comunes sobre transparencia.

¿Y que nos ha devuelto la tecnología?, se pregunta. “Una tasa de engagement general de 6 clics por cada 10.000 anuncios servidos, una máquina de fake news y fraude”.

No obstante, a pesar de estas catastrofistas palabras, Hoffman, anima a la industria tecnológica a “hacerlo mejor, más exitosamente y de manera más rentable sin espiar al público, sin destruir nuestra credibilidad, enriqueciendo a los criminales y poniendo en peligro nuestra libertades”.

Para finalizar, destaca que la tecnología, como todo, es una cuestión de prueba y error pero en este caso, mientras los beneficios son muy bajos, los riesgos se han vuelto enormes. “No necesitamos una tecnología publicitaria tal y como está configurada en la actualidad”.

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