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Los juegos recogen una ingente cantidad de datos

Los términos y condiciones legales tienen mucha importancia, también en los juegos

Por regla general, poca gente lee los términos y condiciones de las aplicaciones que se usan a diario. Y el número probablemente disminuya cuando se trata de algo tan aparentemente inocente como un juego. Pero estos términos existen y, cuando se instala un juego, se ceden a las empresas decenas de datos personales.

Este es un asunto especialmente espinoso si se tiene en cuenta que muchos de estos juegos están dirigidos a menores, que precisan de una especial protección. Es más, la mayoría de juegos prohíben su uso a menores de 13 años. Pero esta regla en pocas ocasiones se cumple, pudiendo estar los datos de los menores en poder de compañías. Football Strike es uno de los pocos juegos que distingue entre usuarios menores y mayores de 13 años, ofreciendo a los primeros una experiencia más reducida. El juego contempla que, en el caso de que los padres quieran contactar con la empresa para eliminar los datos o el acceso a la información, solo se puede hacer por carta o mediante un teléfono suizo, aunque si se indica en la carta un correo electrónico, ellos se podrán en contacto con el usuario a través del mismo.

Pero incluso cuando se trata de adultos, al hecho de que los términos y condiciones son poco leídos se añade que algunos son verdaderamente difíciles de encontrar. "Están en ese amasijo de enlaces que hay en las fichas, y luego está la barrera del idioma: si existe la versión en castellano (que no suele), a veces no te la enlazan", dice el jurista Jorge Morell, según elConfidencial.com.

Los grandes estudios no suelen ofrecer muchas barreras. Es más, Nintendo y Supercell, compañía finlandesa responsable de Clash Royaleofrecen versiones reducidas de sus textos legales. Pero no ocurre lo mismo con juegos conocidos que proceden de estudios humildes. Por ejemplo, Fu 18 Draft Simulator solo posee las condiciones legales en francés y Flippy Knife ni siquiera cuenta con términos y condiciones accesibles.

Una cuestión capital es el lugar al que van a parar los datos, pues ni siquiera esto es dejado claro por muchas compañías. Además, según expresa Morell, "no siempre están pensados para normativas españolas o europeas".

En cuanto a los datos que se recogen, pueden llegar a ser ingentes. Mientras que algunos solo piden el correo electrónico y el nombre de usuario, otras aplicaciones recogen decenas de datos. Por ejemplo, el popular Super Mario Run, de Nintento, recoge, entre otras cosas, el país de residencia, la fecha de nacimiento, el sexo, la IP, la configuración de la conexión a Internet, las compras dentro de la aplicación o el uso del juego. Según la propia Nintendo, estos datos se recogen para prestar el servicio, compartir datos con otros jugadores y hacer estudios estadísticos "con fines de marketing y estudios de mercado".

En similar sentido, desde Clash Royale advierten que cerrarán la cuenta a todos aquellos usuarios que realicen trucos. Pero también ofrecen un hándicap importante a todos aquellos usuarios que quieran subir sus partidas a YouTube, puesto que declaran que las grabaciones son de su propiedad. Es más, si se aceptan las condiciones del juego, se pierde toda la garantía posible al respecto de la privacidad de las conversaciones mantenidas en el chat del juego. 

Según Jorge Morell, las conversaciones se guardan a efectos de cuestiones o requerimientos legales. "Se suele justificar en ese ámbito y, por ejemplo, Apalabrados también lo advertía en su momento".

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