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Tuiteando desde la dictadura: "Los norcoreanos están completamente locos por los gadgets"

Tuiteando desde la dictadura: "Los norcoreanos están completamente locos por los gadgets"Más ordenadores y más teléfonos móviles. Estos son los indicios de modernidad que la periodista Jean Lee asegura detectar ya en Corea del Norte, al menos en las ciudades con corriente eléctrica. Lee dirige la oficina de Associated Press en Corea y publica informaciones con regularidad desde el norte. Acostumbrada a estar siempre detrás de la noticia, el pasado mes de febrero Lee logró que fuera su propio nombre el que saltara a los titulares. Como primera usuaria de la nueva red de telefonía móvil del país asiático, Lee publicó con su smartphone fotografías de Corea del Norte en Instagram y las imágenes dieron la vuelta al mundo. En el festival tecnológico SXSW, que se celebra actualmente en Austin (Texas), Lee ha tenido la oportunidad de hablar sobre un binomio que hasta ahora parecía casi inaudito: internet y Corea del Norte

Hasta comienzos de este mismo año había muy poco que contar a este respecto, al menos de internet móvil. Lee debía entregar siempre su iPhone a su llegada al aeropuerto. “Era para mí siempre algo muy doloroso: mis contactos, mi despertador, mi música, todo en este aparato”, dice. El pasado mes de enero las autoridades norcoreanas permitieron por primera vez a Lee acceder al país pertrechada con su smartphone, informa Spiegel.

La empresa egipcia Orascom, en colaboración con el Ministerio de Telecomunicaciones, se ha encargado de construir una red de telefonía móvil en Corea del Norte que cuenta ya con alrededor de un millón de usuarios que hacen fotos, escriben SMS, leen periódicos y libros y, sobre todo, se divierten. “En los cines ya hay advertencias de que los espectadores deben apagan sus teléfonos móviles”, señala Lee. De todos modos, el acceso a internet no es ni mucho menos un derecho universal para la población norcoreana.

El país asiático cuenta con una red nacional de internet a la que pueden acceder de momento sólo unos cuantos estudiantes privilegiados de universidades de élite. En estos centros los estudiantes tienen acceso a foros y a redes sociales muy rudimentarias, pero están estrechamente vigilados por el gobierno. Muchos norcoreanos saben de la existencia de una red de redes abierta, relata Lee. Pero la mayoría contempla su aislamiento del resto del mundo como motivo de orgullo.

Para los extranjeros residentes en Corea del Norte el gobierno contempla excepciones en el acceso a internet y por eso el primer tuit desde el imperio de Kim Jong-Uns se convirtió en una auténtica sensación en todo el mundo. “Como periodistas tenemos muy claro que somos constantemente vigilados”, indica Lee. Una vigilancia que también se aplica a la recién estrenada red de telefonía móvil del gobierno asiático. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede en China, donde el cortafuegos estatal que censura internet hace las conexiones muy lentas, en Corea del Norte éstas son inusualmente rápidas.

Lee y sus colegas publican desde hace apenas unas semanas fotografías en Instagram con bastante frecuencia. “Naturalmente me pienso muy bien aquello a lo que hago fotografías y tengo siempre en consideración a las personas retratadas”, subraya Lee. Lo que publica es revisado por las autoridades norcoreanas a posteriori, al igual que sus artículos. “Eso no quiere decir, con todo, que los periodistas podamos trabajar allí libremente”, advierte Lee. “Los extranjeros no pueden moverse sin vigilantes por el país”, dice. Y apenas tienen contacto con los nativos, añade.

Lee, que informa fundamentalmente desde la hiperconectada Corea del Sur, no ve demasiadas diferencias entre los habitantes de las dos Coreas. En realidad, “están todos locos por los gadgets”, asegura.

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