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Un café en Seattle prohíbe el uso de las Google Glass en su establecimiento

Un café en Seattle prohíbe el uso de las Google Glass en su establecimientoUna pequeña cafetería de Seattle, ‘The 5 Point Café’, ha prohibido la utilización de las Google Glass en su establecimiento antes de que éstas salgan a la venta. La razón: mantener la protección de datos e intimidad de sus clientes.

El ambicioso proyecto del gigante Google aún no se comercializa. Las primeras gafas se entregarán a unos pocos elegidos por 1.500 dólares en los próximos meses, lo que significa que hasta que llegue a las masas aún queda camino por andar. Pero esta cafetería famosa por sus desayunos ha publicado en su web y en su Facebook que clientes con un ordenador en la nariz no son bienvenidos.

La cafetería justifica esta prohibición alegando que las Google Glass atentan contra la intimidad ya que se puede grabar y filmar a cualquiera sin que éste lo perciba. Muchos usuarios de internet han tachado la acción del 5 Pont Café como una medida de marketing para llamar la atención y publicitarse de manera gratuita.

No sabemos si esta cafetería busca atención o proteger a sus clientes, pero está claro que existe un fuerte debate subyacente. Con la aparición de nuevos programas y aparatos la sociedad se tiene que enfrentar a nuevos problemas para proteger sus datos. Los smartphones ya permiten realizar fotos y vídeos pasando desapercibido y subirlo a la red en cuestión de segundos difundiéndolo por todo el mundo, las Google Glass hacen esta tarea aún más fácil y podrían reforzar el fenómeno de propagación de vídeos y fotos caseros.

Las Google Glass pretenden entrar en nuestra vida y comenzar a ser algo cotidiano, aunque ya veremos si realmente son tan aceptadas como sus creadores esperan. El problema de la protección de datos surge de un mal uso de estas tecnologías, que pueden facilitar la vida o ser usadas para hacer daño a otros, así que tal vez el problema no es el invento en sí, si no el uso que los usuarios le den, lo cual nos lleva a un problema de educación de la sociedad.

Las ambiciosas gafas abren también todo un nuevo abanico de posibilidades, como por ejemplo el invento que está desarrollando la startup Memoto: una minicámara que se añade a las gafas y va disparando fotos cada treinta segundos para guardar la vida del usuario en fotos.

 

 

 

 

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