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"Una compañía no debería volverse adicta a ser brillante, porque el brillo no dura" J. Bezos (Amazon)

Amazon acaba de lanzar el Kindle Fire, la tableta llamada a poner en alerta a Apple, demostrando la capacidad de Jeff Bezos de mirar siempre hacia el futuro. Después de 15 años en la cima de la industria tecnológica, el perfil de Bezos no alcanza las categorías de algunos de sus competidores, mucho más mediáticos, pero estos podría cambiar.

La gente está empezando a entender todo lo que los servicios en nube de Amazon representan en la web y cómo la entrada de la compañía en la industria de las tabletas puede llevar a Bezos a los primeros puestos de los tecnólogos en Estados Unidos.

Como explicaba Bezos en una entrevista con Wired, una de las principales fuerzas culturales de Amazon está en “aceptar el hecho de que si vas a inventar, vas a trastocar”. A muchos intereses no les gustará, otros se preocuparán por la nueva forma de hacer las cosas y otros tendrán un interés en preservar el método antiguo. “En los dos casos, van a generar mucho ruido, es muy fácil para los empleados distraerse con eso. Puede haber críticas de algo en lo que realmente creemos. También pueden haber demasiados elogios sobre algo que no estamos haciendo tan bien como el mundo dice”, apuntó Bezos.

En la historia de la tecnología siempre ha habido iniciativas brillantes, pero “una compañía no debería volverse adicta a ser brillante, porque el brillo no dura”. Lo que hay que buscar es que los consumidores valores un servicio, resalta el fundador, presidente y CEO de Amazon.

Amazon está empezando a publicar sus propios libros, por una razón muy simple, explicó Bezos: “el precio”. Para un consumidor típico de libros “9,99 dólares es el precio más alto que es razonable que paguen los clientes”, aseguró Bezos, algo que no ha gustado mucho en el mundo editorial. Pero a Bezos no le asusta: “como compañía, somos pioneros culturales, y nos gusta trastornar incluso a nuestro propio negocio”, intentando mantenerse a la cabeza de la industria.

La compañía de Bezos ha logrado hacerse un hueco muy importante también en el hosting de dominios, con Amazon Web Services. Una iniciativa que surgió hace nueve años con la idea crear una infraestructura adecuada para desarrollar las aplicaciones de la compañía. Pero, una vez creada, se dieron cuenta de la utilidad que podría tener su servicio interno para crear aplicaciones web: “pensamos que con un poco de trabajo extra podríamos ponerlo a disposición de todo el mundo”.

“Hay dos formas de construir una compañía de éxito”, aseguró Bezós. “Una es trabajar muy, muy duro para convencer a los clientes de pagar márgenes muy altos. La otra es ser capaz de permitirse ofrecer a los clientes márgenes bajos. Las dos funcionan. Pero nosotros nos mantenemos firmes en el segundo campo. Es difícil, pero también un punto de vista. Preferimos tener una base de clientes muy grande y márgenes bajos que una base de clientes más pequeña y márgenes más altos”.

Sobre el contacto con los clientes y la interacción social, Bezos aseguró que “hemos hecho algunos experimentos pero todavía no hemos encontrado nada que pensemos que es excitante”. Y destacó que “para bien o para mal, no es parte de nuestra cultura. A lo mejor un día nos extinguiremos por esa deficiencia en nuestra naturaleza. No lo sé. Miramos las cosas desde otra lente. Decimos, ‘hay un fenómeno increíble llamado redes sociales. ¿Cómo podemos inspirarnos para hacer nuestro negocio mejor?’.

Una idea que contrasta por completo con la compra de Zappos por Amazon hace dos años. Sobre esta adquisición Bezos resaltó estar interesado en su cultura, “pero no queremos esa cultura en Amazon. Nos gusta nuestra cultura también. Nuestra versión de la experiencia del cliente perfecta es una en la que el cliente no quiere hablar con nosotros. Cada vez que un cliente nos contacta, lo vemos como un defecto. Lo he dicho durante muchos, muchos años, la gente debe hablar con sus amigos, no con sus vendedores”.

Pero la vida de Bezos no se limita a Amazon. El CEO de la compañía tiene otra empresa, Blue Origin, que busca enviar a sus clientes al espacio exterior. Se trata de un esfuerzo real que nace del sueño infantil de Bezos de ir a la luna y su pasión por la ciencia, la física, las matemáticas y la exploración.

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